Issamade Asinga, récord mundial sub-20 en los 100 metros lisos (9,89 segundos) y llamado por muchos a ser el sucesor de Bolt, fue sancionado por dopaje el pasado martes 28 de mayo.

El atleta surinamés, de 19 años, dio positivo por GW1516, sustancia también conocida como Cardarine e incluida en la lista de productos prohibidos de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), y estará apartado de las pistas cuatro años.

Para defenderse, el deportista alegó haber consumido unas golosinas contaminadas. “Lamentablemente, en 2023, PepsiCo me dio un paquete de regalo de Gatorade que contenía Gatorade Recovery Gummies. Un laboratorio acreditado por la AMA identificó que los contendores del producto que me dieron estaban contaminados con GW1516″, expresó.

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Su defensa, llamativa, se suma a otras tantas, con ejemplos exitosos y otros que no llegaron a buen puerto, publica diario AS de España.

Gasquet y un beso con cocaína

Durante el Masters 1000 de Miami de 2009, Richard Gasquet, aún en activo a sus 37 años, dio positivo por cocaína. El tenista francés, sin embargo, se libró de la sanción, que hubiera sido de dos años. En su defensa, adujo que la sustancia había entrado en su cuerpo por haberse besado con una mujer, Pamela, de la que solo dijo conocer su nombre y el hecho de que fuera consumidora habitual. Según sus explicaciones, que fueron aceptadas, todo se había producido la noche anterior al análisis, en una fiesta en un club de la ciudad estadounidense.

Otra vez cocaína... en unos caramelos

Como en el caso de Gasquet, Gilberto Simoni, doble ganador del Giro de Italia, también dio positivo por cocaína y consiguió librarse de la sanción. Su caso se produjo en 2002 y, pese a terminar saliéndose con la suya, supuso su retirada en la ronda italiana del mencionado año. En su defensa, aseguró que la sustancia procedía de unos caramelos originarios de Perú que su tía, Jacinta, le había dado para paliar el dolor de garganta.

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Comida contaminada

El pasado abril, a través del documental Doping Top Secret: China Files, volvió a la actualidad el positivo por la sustancia prohibida trimetazidina de 23 nadadoras chinas. El caso tuvo lugar en 2021 y la AMA no impuso suspensiones provisionales ni investigó por su cuenta. Según el informe de la agencia china de antidopaje (Chinada), los positivos se debieron a la comida que consumieron los deportistas en el Huayang Holiday Hotel de Shijiazhuang. El documento indica que se detectaron restos de la sustancia en botes de especias, el extractor y un desagüe.

La medicación del abuelo

Otro caso reciente y muy relacionado con el anterior. En 2022, durante los Juegos Olímpicos de Invierno, celebrados en Pekín, Kamila Valieva también dio positivo por trimetazidina. La defensa de la joven patinadora rusa (15 años), que se convirtió en la primera mujer capaz de realizar un salto cuádruple en unos Juegos, se basó en que la sustancia se encontraba en la medicación que utilizaba su abuelo. Este mismo año, se confirmó una sanción de cuatro años para la deportista.

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Demasiado amor

Otra vez, el sexo como origen del mal. En 1998, el velocista Dennis Mitchell, con dos oros mundiales, dio positivo por testosterona. En su defensa, el estadounidense adujo que este exceso era debido a que bebía abundante cerveza y a que practicaba el amor con intensidad. La federación norteamericana le absolvió de toda culpabilidad. Luego, intervino la federación internacional para imponerle una sanción de dos años.

Un alargamiento de pene

Uno de los casos más surrealistas. En 2010, LaShawn Merritt, campeón olímpico y mundial de 400 metros, dio positivo por DHEA y pregnenolona, dos sustancias que, según su defensa, formaban parte de un producto, ExtenZe, cuya función era provocar un alargamiento de pene. “Ninguna pena que reciba por mi acción podrá eclipsar la vergüenza y humillación que siento”, expresó. Su sanción, inicialmente de 21 meses, fue reducida y pudo defender su título mundial en Daegu 2011.

Lluvia con EPO

Tras dar positivo por EPO en 2012, después de la maratón de Perpignan, Fatima Yvelain, corredora francesa que participó en Sídney 2000, aseguró que la sustancia había llegado a la muestra analizada a través de la lluvia. “Había llovido mucho durante toda la carrera. No tengo muy claro cómo, pero debió de arrastrar consigo algún tipo de sustancia dopante que llegó a mis zapatillas y a mis pantalones cortos. Al hacer el control antidoping, el agua contaminó la muestra de orina tomada tras la carrera”, intentó justificar. (D)


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