El debate sobre el uso de la inteligencia artificial en el fútbol volvió a encenderse tras la viralización de un caso en Rusia, donde el director técnico del Sochi FC Robert Moreno fue señalado, entre bromas, críticas y memes, por supuestamente utilizar ChatGPT para definir sus alineaciones.

“Nunca he usado ChatGPT ni ninguna IA para preparar partidos, decidir alineaciones o elegir jugadores. Eso es completamente falso”, escribió Moreno en una carta abierta enviada al diario español Marca.

“Mi salida fue de común acuerdo en un momento de resultados irregulares y discrepancias en la planificación deportiva, como pasa en el fútbol”, explicó el que fuera seleccionador español entre 2018 y 2019, cuando sustituyó a Luis Enrique.

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La historia, amplificada en redes sociales, generó reacciones encontradas y abrió una discusión más profunda sobre los límites entre la tecnología y la toma de decisiones humanas en el deporte profesional.

Con el paso de las horas, quedó claro que la versión inicial fue exagerada. No existió una confesión formal ni evidencia de que un entrenador haya delegado sus decisiones tácticas a una herramienta de inteligencia artificial.

En realidad, se trató de comentarios informales y referencias anecdóticas al uso de la IA como apoyo para análisis generales, una práctica que ya forma parte del fútbol moderno en áreas como el scouting, la estadística avanzada y el estudio de rivales.

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La polémica, sin embargo, deja un mensaje claro: la inteligencia artificial puede ser una aliada para procesar datos y ofrecer escenarios, pero está lejos de reemplazar el criterio de un entrenador.

Factores como el manejo del vestuario, el estado emocional de los jugadores, las presiones externas y la lectura del partido en tiempo real siguen siendo territorio exclusivo del ser humano. (D)