Con el punto de vista de Ulises de la Cruz se puede estar en desacuerdo o en concordancia cuando se trata el tema de los jugadores nacionalizados en la Selección, pero se le reconoce que es consistente en su opinión, que no la cambia así le genere reproches. Antes del partido de este jueves entre Ecuador y Paraguay en el estadio Rodrigo Paz, válido por la eliminatoria a la Copa del Mundo Catar 2022, el exzaguero bimundialista se refirió otra vez al caso que parece ser primordial para él.

De la Cruz reprocha que los futbolistas extranjeros que optan por recibir la nacionalidad ecuatoriana no cumplan ese trámite cuando son jóvenes veinteañeros y lo hagan cuando están cerca del final de sus carreras y con edades que rebasan los 30 años sean llamados a la Tricolor.

“A mí me gustaría que nacionalicen a los jugadores a los 22, 23 años, pero si ya los nacionalizan a los 32, 34 años, qué puedo esperar”, dijo De la Cruz en declaraciones a radio CRE Satelital, en clara referencia al golero Hernán Galíndez (34), que será titular este jueves contra los paraguayos. El portero de Universidad Católica estuvo con la Selección en la Copa América de Brasil 2021 junto con el volante Damián Díaz, de 35, nacido en Argentina, como el guardameta (el jugador de Barcelona SC no fue citado para esta triple jornada de la eliminatoria).

“Yo soy bien patriota. Cuando era pequeño veía a Colombia que tenían entrenador colombiano y jugadores colombianos en cancha”, remató De la Cruz. Cuando se confirmó la presencia de Galíndez y Díaz para la Copa América 2021, el lateral derecho de la Tricolor en los mundiales de Japón-Corea del Sur 2002 y Alemania 2006 fue duro en sus críticas: “Yo no comprendo aún por qué se convocó a jugadores como Kitu Díaz, cuando había jugadores que tenían mejor nivel o que eran nuestros, ecuatorianos”, protestó antes de agregar en junio anterior: “En mi época era lindo porque tenía al Tin Delgado, Cléber Chala, y hablábamos el idioma del Chota. Si cuesta un poquito entre Costa y Sierra por las distintas formas de ser (...) imagínese con un modo de tratar como el argentino que toma su mate y está pensando en otra cosa, mientras que uno está pensando en el país”. (D)