El Chelsea no necesitó más que su eficacia para doblegar al Brentford, porque le bastó con un gol de Joao Pedro y con aprovechar el desatino de su adversario, tanto en ataque como en defensa, especialmente en el penalti que originó el 2-0 con una cesión y un despropósito doble del portero Kelleher.
Suficiente para los primeros pasos del nuevo proyecto de Liam Rosenior, cuyo recorrido exigirá más fútbol y más soluciones según avance su periodo inicial de adaptación y engranaje de su nuevo conjunto, pero lo más importante es la victoria, porque refuerza la confianza de sus jugadores, pero sobre todo le da tiempo a él para trabajar sus ideas.
Tiene margen. Está a dos puntos de las plazas de la Liga de Campeones. Su reencuentro con el triunfo después de cinco jornadas sin ganar era fundamental. Ha superado incluso en la clasificación al Brentford, que había ganado cuatro de sus últimos cinco choques hasta su visita a Stamford Bridge, donde quizá mereció más, pero se quedó sin nada.
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El fútbol es pegada. La diferencia entre la victoria del Chelsea y la derrota del Brenford. También entre la mala elección de Kevin Schade con todo a favor frente a Rober Sánchez o la volea de Jensen a la base del poste de la portería local y el acierto de Joao Pedro, que controló con la derecha y lanzó con la izquierda el gol que adelantó en el primer tiempo al Chelsea, tras una serie de rebotes en torno al área y al borde del fuera de juego. Fue legal.
Necesitó del VAR, que alteró la decisión inicial del cuerpo arbitral. De la invalidación del 1-0 a la euforia de la confirmación de la legalidad del tanto, cuyo origen está en la presión alta. Es uno de los mecanismos más visibles que trabaja el nuevo técnico del Chelsea, tan esencial en el fútbol actual. Le dio resultado con el 1-0 a su favor en el minuto 26.
Aún tiene que afinarla, en cualquier caso. Cuestión de trabajo y de tiempo, recién llegado el técnico para sustituir a Enzo Maresca, que lo dirigió al campeonato en el Mundial de Clubes. Sobre todo, porque sus desajustes, cada vez que fue superada, puso a prueba a su defensa y al portero Rober Sánchez, más allá de la falta de tino ofensivo de su rival.
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Antes y después, el Brentford hizo méritos para empatar, igual que Alejandro Garnacho dispuso de la ocasión para el 2-0. La falló.
Algo no le gustaba a su entrenador, que se comunicó con sus futbolistas a través de una nota manuscrita. La recogió el extremo argentino y se la dio a su compañero Enzo Fernández. El campeón del mundo gesticuló con aceptación a su técnico, se la guardó en la media, se reubicó… Y a seguir jugando.
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El enésimo remate del Brentford dentro del área, aún al comienzo del segundo tiempo, lo solventó Rober Sánchez con una intervención magnífica, cuando sacó el pie izquierdo a tiempo para frustrar otro remate de Schade, cuando se enfrentaron uno contra uno. Todavía era el minuto 50. Una seria advertencia para el Chelsea, irregular y vulnerable, expuesto más y más veces.
Pero fue el Brentford el que le entregó la victoria definitiva. El portero Kelleher no acertó a controlar con el pie izquierdo un apurado pase horizontal de Collins. El error lo recogió Liam Delap, arrollado inmediatamente después por el guardameta. La pena máxima, en el minuto 75, la transformó Cole Palmer para sentenciar el partido. Victoria del Chelsea, tiempo para el nuevo proyecto. (D)























