Futbolistas colombianos criticaron la situación que vivió el Deportivo Independiente Medellín (DIM), que decidió no viajar a Montería para su juego de liga el sábado contra Jaguares por la crisis de seguridad provocada por el “paro armado” del Clan del Golfo y, por consiguiente, perdió el encuentro por no jugar.

Las imágenes de los futbolistas de Jaguares parados junto a los árbitros en un estadio prácticamente desocupado y en el que solo había militares y policías para garantizar la seguridad causaron estupor entre los jugadores y aficionados de los diferentes equipos, que criticaron la presión ejercida para que se disputara el encuentro.

Justamente el DIM, dirigido por el uruguayo Julio Comesaña, lamentó que la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor), organizadora del evento, rechazara las dos solicitudes hechas para que el encuentro fuese aplazado y argumentó que “ningún partido es más importante que la integridad de las personas”.

“Desde la dirigencia de la institución se entabló comunicación directa con la Presidencia de la Dimayor el viernes al evaluar la situación en Montería para acordar las mejores decisiones para los involucrados en el partido, recibiendo una respuesta negativa por parte de la Dimayor, que no solo se negó a aplazar la fecha, sino que además Jaguares FC no aceptó el cambio de sede”, expresó el club en un comunicado.

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En esa línea, los organizadores del torneo se mantuvieron en la posición de que las autoridades locales y la Policía se comprometieron “a brindar las garantías para realizar el evento” e incluso le ofrecieron al club un vuelo chárter para llegar a Montería para el partido, para el cual debían hacer un desplazamiento terrestre por carreteras del departamento de Córdoba, detalló el DIM.

Sin embargo, Independiente señaló que ante las negativas de aplazamiento el club prefirió “brindar a sus empleados las condiciones óptimas que les permitan realizar su trabajo y salvaguardar la integridad de las personas”.

En Montería, capital del departamento caribeño de Córdoba, los comercios estuvieron cerrados el viernes y los colegios y las universidades tuvieron que cancelar clases por la tensión.

El “paro armado” del Clan del Golfo, que comenzó el jueves pasado e irá hasta el martes, se realiza en represalia por la extradición a EE.UU. de su máximo jefe, Dairo Antonio Úsuga, alias ‘Otoniel’, el miércoles pasado.

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Ese grupo ha restringido el comercio, el desplazamiento de vehículos por carreteras y la movilidad de las personas, amenazando con ataques a quienes transiten por las vías, incluso si van en caravanas escoltadas por el Ejército, en varios departamentos de Colombia, donde decenas de miles de personas viven días de zozobra.

Futbolistas molestos

El veterano Adrián Ramos, capitán del América de Cali, calificó de “muy lamentable” lo que ocurrió la noche del sábado en Montería.

Nuestro fútbol cada vez cae al más bajo nivel, así no podemos competir al máximo nivel en los mejores escenarios del fútbol”, expresó el exfutbolista del Granada y del Borussia Dortmund en Twitter.

En esa misma línea se manifestó el delantero Fernando Uribe, internacional colombiano y jugador del Junior de Barranquilla que dijo que los directivos tratan a los jugadores “como esclavos”.

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La Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro) dijo por su parte que para la Dimayor está la institucionalidad por encima de “la realidad”, pues mantuvo el partido, aunque “no existían garantías para proteger a futbolistas, personal de logística, personal de (el canal de televisión) Win Sports y aficionados”.

Y es que Win Sports aseguró el viernes en un comunicado que, si el partido finalmente se disputaba, no habría transmisión de televisión porque “la situación de orden público presentada actualmente en la zona imposibilita la llegada de la unidad móvil a la sede de este compromiso y no garantiza la plena seguridad de nuestros colaboradores”. (D)