La salida de Martín Anselmi no solo retumbó en las orillas de Copacabana; su eco llegó con fuerza hasta el norte de México, donde ya se encendieron las alarmas.

Después del reciente baile ante Chivas y de un Clausura 2026 marcado por la irregularidad, en Monterrey comienza a tomar forma una idea que hace semanas parecía lejana: el estratega argentino como candidato natural para hacerse cargo de la Pandilla.

Anselmi, extimonel de Independiente del Valle, no es un nombre ajeno al fútbol mexicano. Su paso por la Liga MX dejó algo más que resultados: una identidad clara, un estilo propositivo y la virtud de exprimir al máximo el talento de sus plantillas.

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Justo eso es lo que hoy parece extraviado en la Sultana del Norte, donde las individualidades sobran pero el rumbo táctico se diluye jornada a jornada. En ese contexto, el perfil de Anselmi encajaría con precisión quirúrgica en el plan de una directiva urgida de certezas antes del parón mundialista.

Su despido de Botafogo es, también, una lección cruda sobre la volatilidad del éxito en Sudamérica. Hace apenas unos meses, Anselmi era objeto de deseo en medio continente; hoy, libre y disponible, se transforma en una pieza codiciada para clubes que necesitan algo más que un bombero de emergencia.

Rayados aparece en primera fila. El mercado de técnicos se ha incendiado y todas las miradas, inevitablemente, apuntan hacia Monterrey. (D)