La ilusión que generó en Roma la inesperada llegada de Mourinho no ha dejado de crecer. El lado giallorosso de la capital se ha rendido a su nuevo emperador desde el primer momento, y ahora que la pelota ha echado a rodar lo hace todavía más.

Mou lo ha ganado todo: ha tumbado a Trabzonspor (dos veces), Fiorentina, Salernitana, Sassuolo y CSKA Sofia, marcando 19 goles, encajando solo cuatro y firmando el mejor arranque de temporada de su carrera. Los tifosi están locos por él y no dejan de analizar cada frase suya en las redes sociales.

El exmadridista tomó las riendas del ambiente a su manera: decide las canciones que suenan en el Olímpico, pide la reapertura total del campo, gestiona a cada futbolista como si fuera fundamental. La química, con sus jugadores, es excepcional, publica diario AS de España.

Pellegrini, el que Totti nombró varias veces como su posible heredero, confesó que en los últimos años “nunca había visto un ambiente así en Trigoria” . El capitán fue uno de los grandes beneficiados con su llegada: si pronto firmará su nuevo contrato (hasta 2026 con un sueldo de 4 millones netos), fue también porque lo pidió el técnico, también públicamente.

La relación es excelente con todos, y se nota en los detalles. El portugués, siempre activo (y viral) en las redes sociales, tras la victoria con el CSKA Sofia publicó una imagen del gol realizado por Mancini, con esta frase: “Cuando un jugador te pide ir al área en un córner y le dices que no, pero él va y marca… Solo puedes reírte”.

En los comienzos, sobre todo si se gana, todo es más fácil, pero la verdad es que Mourinho de momento logró hacer sentir a todos importantes. En la cita de Conference League cambió hasta a siete titulares y logró despertar a El Shaarawy, autor ya de tres goles en cinco partidos y en un estado de forma que no mostraba desde hace mucho.

Abraham fue una apuesta suya, la más cara en la historia del club (45 millones), pero ya enseñó su liderazgo con dos goles y dos asistencias. El único damnificado, a día de hoy, está siendo Borja Mayoral, que a pesar de haber firmado 17 tantos en la pasada temporada, en esta apenas suma 16 minutos. Mourinho pidió que se quedara y, tarde o temprano, le dará su ocasión.

La loca carrera del entrenador tras el agónico triunfo con el Sassuolo, en el día de su partido número 1.000, confirmó que sus ganas de triunfar están intactas. El jueves desveló que un giallorosso, durante un partidillo, se apuró en un saque lateral a pesar de estar ganando y de que quedara solo un minuto.

“Dijo que quería divertirse”, confesó Mourinho, “le respondí que divertirse es ganar”. Fue la frase perfecta para una hinchada que no levanta un título desde 2008 y no aguanta más. Ya hay quien quiere tatuársela. (D)