Detrás de esa rutina de coberturas, transmisiones deportivas y creación de contenido para redes sociales está también la historia personal de Johanna Calderón.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, su trayectoria permite mirar más allá de las cámaras y recordar cómo empezó todo: cuando de niña soñaba con ser futbolista y pasaba horas jugando en canchas barriales, en una época en la que aún no existían ligas femeninas organizadas como las actuales.

Hoy tiene 33 años, está casada desde hace casi tres, trabaja como reportera de campo para Zapping Ecuador y Liga Pro y cuando el ritmo del fútbol se lo permite intenta dedicar tiempo a su familia, a sus mascotas y a sí misma. Así lo dice en entrevista con EL UNIVERSO.

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Su amor por los perros la llevó a emprender Doggsy, un proyecto que ofrece hospedaje, guardería, paseos y muchos servicios más para las mascotas, combinando su pasión con su vida profesional.

El calendario del campeonato nacional suele concentrar su trabajo durante los fines de semana, justo cuando muchas familias tienen tiempo libre. Por eso, explica, que procura que los momentos que comparte con los suyos sean de calidad.

Fuera de las coberturas periodísticas deportivas también ha construido hábitos para mantener el equilibrio personal. El gimnasio es uno de ellos.

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Se levanta muy temprano para entrenar —a veces a las cuatro o cinco de la mañana— porque, dice, es un espacio que le permite sentirse tranquila, liberar el estrés y dedicarse un momento para ella misma.

También practica pilates, medita, lee y, cuando puede, comparte tiempo con amigas.

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Esa búsqueda de equilibrio no siempre fue fácil. En una etapa de su carrera los comentarios negativos en redes sociales llegaron a afectarle profundamente. Recuerda que incluso dejó de revisar sus cuentas o salir con normalidad, porque comenzó a dudar de sus propias capacidades.

“Desde que inicié siempre tuve retos muy difíciles, de gente que me quería hacer daño, de envidia, en un mundo que es muy machista, donde si la mujer tiene más conocimiento, no le gusta al hombre”, afirma Johanna.

En ese momento decidió acudir a un psicólogo, una experiencia que, según cuenta, le ayudó a valorarse más y a entender la importancia de disfrutar el trabajo sin exigirse una perfección imposible.

Con el tiempo aprendió a manejar de otra forma las críticas. Algunas decide ignorarlas, otras bloquearlas para evitar que afecten a su familia y las que considera constructivas intenta tomarlas como una oportunidad para mejorar.

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Desde ese lugar personal se entiende también su camino profesional. La pasión por el fútbol apareció desde muy pequeña. En ese entonces no existían campeonatos femeninos organizados como los actuales, por lo que debía entrenar y jugar junto a niños en canchas barriales.

Su padre era quien la llevaba a los entrenamientos, aunque también le aconsejó, en algún momento, enfocarse en una profesión que pudiera darle estabilidad.

Así apareció el periodismo deportivo como una forma de mantenerse vinculada al fútbol. Tras graduarse, inició su camino profesional con pasantías y luego llegaron oportunidades en distintos medios de comunicación deportivos, entre ellos Match Deportes y Directv Sports, además de radios y plataformas digitales.

El recorrido, sin embargo, no fue lineal. Johanna recuerda que también atravesó momentos de irregularidad laboral e incluso etapas en las que se quedó sin trabajo. Sus primeros pasos incluyeron tareas como leer mensajes al aire, trabajar como reportera o cubrir partidos desde el borde de campo.

Con el tiempo fue sumando experiencia en televisión, radio y medios digitales, hasta consolidarse como una de las voces femeninas más reconocidas en la cobertura del fútbol ecuatoriano.

En eventos deportivos es habitual verla tomar notas con rapidez, revisar información en su celular y preparar preguntas en medio del movimiento propio de cada cobertura. También graba contenido para sus redes sociales y conversa con colegas en el lobby, moviéndose entre cámaras y micrófonos con la naturalidad de quien lleva años en ese ritmo.

Uno de los momentos que recuerda con mayor emoción en su carrera fue cuando recibió el reconocimiento como la “Dama del Fútbol” en 2019, un premio que durante años se entregaba a periodistas deportivas en el país.

Según Calderón, fue la única mujer de la Sierra en obtenerlo, un logro que le permitió confirmar que iba por el camino correcto.

Mirando hacia adelante, ella asegura que aún tiene metas por cumplir. Entre esas, consolidarse como comentarista, profundizar en el análisis táctico y trabajar algún día en una cadena internacional cubriendo un Mundial.

Pero más allá de los objetivos profesionales, también habla de legado. Dice que le gustaría que su historia sirva para que más mujeres se animen a incursionar en el periodismo deportivo y a encontrar su espacio dentro del fútbol, un ámbito que durante años tuvo pocas voces femeninas.

“En un espacio de hombres, deben respetarte por tu conocimiento. Es válido tener mujeres porque debaten, porque analizan, porque tienen toda la madera para estar en esta profesión”, añade Johanna.

Historias como la de Johanna Calderón cobran un significado especial en esta fecha, porque reflejan cómo cada vez más mujeres construyen su propio camino dentro del periodismo deportivo, convirtiéndose también en referentes para nuevas generaciones. (D)