La salida de Miguel Ángel Ramírez del Sporting fue oficial. El club organizó en El Molinón una rueda de prensa de despedida del técnico canario, quien estuvo acompañado por el presidente David Guerra, y a la que asistieron varios futbolistas de la plantilla y el exjugador rojiblanco Pedro Díaz. Entre sus palabras de agradecimiento, Ramírez confesó que en su carrera quedará para siempre que “ha sido un regalo de la vida entrenar al Sporting”.

Miguel Ángel Ramírez recordó que sus actuaciones se suelen guiar por el instinto y por sus sentimientos. “Sentía que año y medio aquí era suficiente, que más podía desgastarme”, apuntó durante su comparecencia, aunque aseguró, por otro lado, que la decisión que ha tomado “ha sido muy difícil”.

En su exposición, Ramírez dijo entender que “se ha cumplido un objetivo que era ayudar al club a estar más cerca de primera”. Ahora bien, “mi objetivo era más importante que ganar partidos del fin de semana; quería hacer una estructura, una base para que pueda lograr el objetivo en el futuro”, matizó.

Publicidad

Y añadió: “He intentado aportar lo máximo a un club y a una ciudad que son historia del deporte que amo. Me he centrado en el presente, viviendo cada situación con intensidad, sabiendo a la vez que parte importante de mi trabajo era dejar una buena base para el futuro. He entendido que para liderar a este gigante hace falta un nivel muy alto de energía, pasión y entusiasmo. Y entendí que ahora, estando más cerca de primera, se han sentado unas buenas bases para que alguien pueda culminar el trabajo”.

Ramírez afirmó: “Nos hemos dejado todo, nos hemos emocionado juntos en las victorias y en las derrotas, y siento que hemos conectado como solo se conecta cuando se pone pasión en lo que crees”. Para él, “eso también es ganar”. “Este cuerpo técnico que dirijo es ahora mucho mejor que cuando llegamos a Gijón”, señaló.

Miguel Ángel Ramírez se mostró emocionado. Son “516 días que nunca voy a olvidar”, a la vez que manifestó su agradecimiento al Grupo Orlegi por la oportunidad que le dio para vivir “esta experiencia única”, así como a todas las personas que han trabajado a su lado.

Publicidad

Por su parte, el presidente ejecutivo David Guerra comenzó hablando de “un día triste, porque las despedidas tienen ese carácter”. No obstante, “también es un día feliz porque cerramos una etapa y es motivo de felicidad acabarla juntos y ver a tanta gente aquí”, agregó. (D)