El exdelantero Daniel Osvaldo vuelve a ser noticia. El exfutbolista argentino y nacionalizado italiano ha sorprendido a todos en redes sociales con una impactante confesión acerca de su estado de salud después de varios meses encadenando un escándalo tras otro.

Su polémica ruptura con la periodista Daniela Ballester, su última novia, le ha llevado a pedir ayuda de manera pública, publica diario AS.

En su relato, el exjugador de Boca Juniors habla de sus problemas de salud mental, así como de la adicción a las drogas y al alcohol que arrastra desde hace un tiempo.

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Además, se anima a ponerle nombre a la enfermedad que transita: una fuerte depresión. “Es difícil para mí, pero creo que ha llegado el momento porque estoy bastante desesperado y no me va nada bien. Siento la necesidad de decir que llevo un tiempo luchando contra la depresión, lo que me ha llevado a algunas adicciones, al alcohol y a las drogas. Siento que la vida se me va de las manos”, dijo.

“Lo que quiero contar y compartir con ustedes es que estoy haciendo un tratamiento psiquiátrico y tomando medicamentos. Tengo una enfermedad específica, pérdida de autoestima, depresión y muchas veces vuelvo a mis adicciones. Caigo en la autodestrucción y prácticamente vivo encerrado en mi casa”, continúa expresando visiblemente nervioso y afectado.

En cuanto a su día a día, Daniel Osvaldo afirma que “no hago nada productivo con mi vida”. “No me dan ganas a veces ni de levantarme de la cama. No me dan ganas ni de bañarme a veces. Les quiero contar todo esto porque creo que es la única manera de salir. Que realmente se entere la gente de lo que me está pasando”, añade.

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“No me quiero victimizar, quiero obligarme a no caer en los mismos errores. Y siento que si todos lo saben, no me voy a poder escapar y ojalá pueda volver a ser el de antes algún día. Nada más”, zanja.

Alejado de su familia y sus hijos

“Y como le dije antes, he caído en adicciones muy feas que solo llevan a que mi depresión sea cada vez más grande. Esto me hizo alejarme de gente que que me quiso mucho, que me quiere mucho, que yo también quise y que quiero mucho. Eso me hace no tener ganas de ver a mi familia, de no tener ganas de compartir cosas con mis hijos”, cuenta al borde del llanto. (D)