Las Eurocopas, al igual que los Mundiales, no solo sirven como escenario de consagración y coronación de grandes estrellas del mapa futbolístico, también actúan como rampa de lanzamiento de carreras de jóvenes promesas cuyo valor internacional se dispara exponencialmente.

Desde José Ángel Iribar, poniendo el cerrojo a la portería de España en la Eurocopa del 1964; pasando por Bernd Schuster y su infinito despliegue en Bélgica 1980; siguiendo por Paolo Maldini como mariscal, aún por la banda izquierda, en defensa en Alemania 1988; continuando por Cristiano Ronaldo, con su inabarcable poderío juvenil en Portugal 2004; hasta acabar en Pedri y su incombustible magia adolescente en la Euro multisede de 2020 -retrasada a 2021 por la pandemia de la covid-19-.

A ese ramillete de leyendas del fútbol intentarán emular varios de los jóvenes que acuden por primera vez a la Eurocopa con intención de dejar su huella. Entre ellos destacan los diez siguientes:

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Florian Wirtz: probablemente, la irrupción más impactante de este curso futbolístico que acaba de concluir. Un media punta genial con trazas de prestidigitador que ha asombrado en Alemania a lomos del invencible Bayer Leverkusen de Xabi Alonso (y el defensa ecuatoriano Piero Hincapié) y que aspira a repetir actuación con la ‘Mannschaft’ en el torneo en el que serán anfitriones.

Media Europa suspira por conseguir sus servicios, aunque él ya ha advertido de su intención de continuar un año más a órdenes del tolosarra en el equipo de la aspirina.

Nico Williams: Un cuchillo por la banda izquierda. Pocos defensas son capaces de resistir sus centelleantes unos contra unos, cualidad a la que ha añadido una considerable mejora en la toma de decisiones.

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Tras completar su mejor temporada en el Athletic Club, Copa del Rey incluida tras 40 años de sequía, arriba a la Eurocopa con la intención de confirmarse como uno de los extremos más diferenciales del panorama continental y propulsar a España desde el costado izquierdo.

Lamine Yamal: El jugador más joven de la Eurocopa. 16 años le contemplan y ya se perfila como una de las principales armas ofensivas, si no la que más, de que dispondrá España en el torneo.

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Un pequeño diablo con unas condiciones de intimidación, arrancada, regate y definición como no se recordaban en la Roja. En el Barcelona se ha erigido como la gran esperanza de un club en horas bajas y la Eurocopa, en la que apunta a titular por la banda derecha, podría ser el escenario en el que se consolide como protagonista de la función.

Benjamin Šeško: Un delantero esloveno de gran presencia y corpulencia. Una torre de casi dos metros, inabarcable en los balones por alto, que viene de explotar en la Bundesliga y enfundarse las alas de Red Bull: sus saltos parecen vuelos.

Tras una gran temporada en el Leipzig, en el que fue reclutado para suplir la marcha de una estrella como Christopher Nkunku, aspira a ser la referencia en ataque de Eslovenia en compañía de Oblak en el otro flanco del campo.

Kobbie Mainoo: Una de las gratas sorpresas en la irregular temporada del Manchester United. Medio centro con una enorme capacidad de ida y vuelta, la carrocería de una locomotora y un despliegue físico inacabable.

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Relevo natural de Casemiro en los ‘Red Devils’, al que ya ha arrebatado la titularidad en más de una ocasión, y dueño futuro del pivote de Inglaterra; no es segura su presencia en el once titular británico pero sí que dispondrá de minutos importantes. Y no es descartable que se acabe haciendo con el puesto.

Xavi Simons: Otro jugador que se ha impregnado del espíritu atrevido e irreverente del RB Leipzig a base de regates, desequilibrio y goles. Tras una participación testimonial en el Mundial de Catar, el neerlandés quiere hacerse valer ante los ojos de Ronald Koeman y demostrar el talento que lleva dentro al servicio de Países Bajos.

El PSG, club que tiene sus derechos, sigue sin saber qué hacer con él de cara a la próxima temporada. Una buena actuación con los tulipanes en el máximo torneo continental podría despejar su situación.

Warren Zaïre-Emery: la joya de la cantera del Paris Saint-Germain, con el que ha despuntado este curso a las órdenes de Luis Enrique hasta posicionarlo como uno de los más destacados del cuadro galo.

Técnico, habilidoso, instintivo... son algunos de los adjetivos que definen a este singular centrocampista. Deschamps tiene en él a un diamante que puede dinamizar partidos que se le atasquen a Francia. Si bien parte como teórico suplente, en ‘Les Bleus’ puede protagonizar una aparición fulgurante cuando salte al terreno de juego.

João Neves: La última promesa de la inagotable cantera del Benfica. Un cerebro privilegiado para jugar al fútbol, que ve las jugadas antes siquiera de que reciba el balón, con una habilidad descomunal para filtrar balones y descubrir espacios indescifrables para el común de los centrocampistas.

En el Benfica se frotan las manos con la suma que podrían ingresar próximamente con esta mente preclara para el balón; mientras que en Portugal, el español Roberto Martínez sabe que tiene en la figura del imberbe luso la pieza perfecta para que encajen el resto de centrocampistas técnicos que integran la medular portuguesa.

Arda Güler: Un talento genuino para deslumbrar los ojos de los rivales de Turquía. Un privilegiado del balón que, tras una primera temporada en el Real Madrid marcada por las lesiones y la falta de oportunidades y continuidad, se presenta en la Eurocopa con la posibilidad de hacer gala del ilimitado caudal de fútbol que lleva en las botas.

Sus recursos ofensivos son infinitos: conduce con la precisión de un cirujano, regatea con la elegancia de un cisne, pasa con la clarividencia de un detective y dispara con la potencia de un cañón. Si consigue aflorar esa magia, Turquía puede dar la sorpresa.

Rasmus Højlund: Un delantero potente con ganas de reivindicarse tras una inconsistente temporada en el Manchester United. Lo tiene todo para ser la punta de lanza de una Dinamarca que intentará repetir las asombrosas cotas que alcanzó en la pasada Eurocopa -llegó a semifinales y estuvo muy cerca de batir a Inglaterra-.

Su portentoso físico y su lectura de los espacios le convierten en un estilete para la ‘Dinamita Roja’. La Eurocopa es el torneo fetiche de Dinamarca -la ha ganado en una ocasión y ha llegado a semifinales en otras tres- y Højlund tratará de emular a los Vilfort, Brian Laudrup y Povlsen para dar la campanada como en 1992. (D)