Si revertir el empate en Brasil resulta complicado, jugar el partido de revancha ante Botafogo el próximo martes, 10 de marzo, sin la dirección del entrenador torna aún más compleja la situación de Barcelona SC en el marco de la fase 3 de la Copa Libertadores.

El venezolano César Farías, timonel canario en esta temporada, fue expulsado anoche en el duelo de ida en el estadio Monumental Banco Pichincha tras un incidente con el defensa central Alexander Barboza.

Al minuto 75 y con el marcador igualado a 1, el zaguero del Fogao despejó con vehemencia un balón cerca del banco amarillo. En medio de la acción, Farías tuvo un cruce con el defensor argentino, lo empujó y le dijo algunas palabras que no se escucharon en la transmisión.

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El árbitro colombiano Wilmar Roldán se fijó en el hecho y no dudó en mostrar la tarjeta roja al adiestrador torero, por más que este último explicaba a qué se debía su reacción.

¿Provocación o un hecho genuino? Más allá de si el accionar de Barboza en la jugada fue premeditado o no, lo cierto es que este tipo de jugadas son propias de un partido de fútbol en el que está en juego clasificar a la fase de grupos del torneo más importante del continente, algo que se traduce en gloria deportiva e ingresos económicos para los clubes.

Bajo esa perspectiva siempre será determinante la inteligencia emocional. Mantener serenidad en los momentos más difíciles o como el propio César Farías transmite a sus jugadores: “cabeza fría”.

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La reacción del entrenador no es nueva y ya le ha costado algo más que un partido de suspensión en el fútbol ecuatoriano.

En 2023 cuando dirigía a Aucas, en un partido contra Delfín protagonizó incidentes con dos jugadores atuneros: Juan Pablo Ruiz y Brian Oyola.

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Corría el minuto 12 del primer tiempo cuando Farías, entonces técnico de los orientales, cayó al césped tras un choque con el jugador Ruiz, producto de la rigurosa marcación del defensa Luis Cangá, que desplazó a su rival, en un ataque de Delfín que acompañaba Oyola.

Ruiz cayó con todo su peso sobre Farías, que terminó en el césped. Cuando el futbolista se reincorporó y se acercó al técnico para disculparse, el venezolano lo agredió con un golpe y lo increpó en el piso.

Luego, Oyola se acercó al entrenador, pero también fue recibido con golpe a la cabeza por el estratega.

Dicho episodio costó al ahora entrenador de Barcelona SC la expulsión de ese partido y la posterior suspensión por catorce meses en el fútbol ecuatoriano.

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“Lamentablemente el DT Farías no tiene escarmiento y seguramente la dirigencia del Barcelona no se atreverá a llamarle la atención”, expresa Mario Canessa, comentarista deportivo y director del Grupo Caravana al analizar el accionar del estratega.

Para el radiodifusor, el equipo torero al momento de contratarlo debió estar consciente de dos aspectos: “su estilo de juego defensivo, sin elaboración y juego directo” y “su temperamento explosivo” que le ha generado más de una expulsión extrema.

“Esta actitud perjudica al equipo indiscutiblemente, porque transmite un mensaje erróneo al grupo. Y además es contradictorio, cuando reiteradamente se lo escucha pedir a los jugadores mente fría y él la tiene permanentemente caliente. Además, hay algo en particular: los árbitros lo conocen perfectamente bien, no tienen contemplación en sacarle la tarjeta roja”, analiza Canessa.

Tras su paso por Ecuador, el entrenador llanero dirigió en Colombia, donde también se vio envuelto en controversias en América de Cali y Junior de Barranquilla, debido a su temperamento.

Actualmente, a nivel local, Farías ya ha tenido un par de discrepancias con periodistas en las ruedas de prensa. La más reciente ocurrió el domingo anterior luego del duelo que Barcelona SC perdió de visita contra Deportivo Cuenca. (D)