El Real Madrid se mueve con maestría en el terreno de los imposibles. Para el resto. No para el 15 veces ganador de la Champions League cuando se trata de una noche en el Bernabéu.

Estadio en el que lo inesperado ocurre. Y este miércoles fue el turno del triplete de Fede Valverde en un partido en el que la pizarra de Álvaro Arbeloa, en su primer gran reto como entrenador del Real Madrid, se impuso a la de Pep Guardiola, que acumula otra noche aciaga en territorio hostil.

Llegó el Real Madrid al partido de ida de los octavos de final de la ‘Champions’ con siete bajas por lesión. E importantes: Militao, Alaba, Carreras, Bellingham, Ceballos, Rodrygo y Mbappé.

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De ellos, si estuvieran en plenas condiciones, cuatro podrían haber sido titulares, pero no hizo falta, pudieron disfrutar desde los palcos del estadio de otra noche para la historia en el Bernabéu.

Un partido al que el Manchester City llegaba “mejor” que la pasada temporada, cuando les tocó enfrentarse al Real Madrid con las bajas acumulándose en su bando y sin encontrar el fútbol dominante de años anteriores.

Tampoco de ánimo, todo ello lo reconoció Pep Guardiola este martes en la rueda de prensa previa al partido, a la vez que la mejor disposición de su equipo para competir esta temporada. Pero el césped no fue cómplice de sus palabras.

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Un césped sobre el que ya sufrió el 4 de mayo de 2022 el doblete de Rodrygo en dos minutos para forzar la prórroga de una eliminatoria -en la que el Real Madrid salió vencedor- que el juego y las estadísticas le ponían claramente por encima.

También en 2024 cuando, en esa ocasión, en el Etihad, el Real Madrid de Ancelotti llevó a cabo un ejercicio de resistencia hasta llegar a una tanda de penaltis en la que Andriy Lunin se erigió como héroe con Nacho, Lucas Vázquez y Rüdiger se convirtieron en expertos desde los once metros.

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(D)