Octavio Rivero llegó a inicios de este año a Universidad de Chile tras acordar su salida de Barcelona SC.
El atacante uruguayo cumplió así con su objetivo de irse a ese club que lo pretendía desde el 2025.
Sin embargo, la estadía de Rivero en el cuadro chileno no ha sido la mejor, apenas ha disputado dos compromisos oficiales y ahora está marginado de las canchas por una lesión.
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El jugador sufrió la sinovitis que afecta el hueso y los cartílagos de la rodilla izquierda en el primer amistoso de la temporada ante Universitario de Lima.
Los medios araucanos creen que el uruguayo llegó al club lesionado desde Barcelona SC y de no responder al tratamiento paliativo deberá someterse a una operación que podría dejarlo sin actividad el primer semestre de este año.
“Fue uno de los fichajes más celebrados por la gerencia técnica de Universidad de Chile, la cual encabeza Manuel Mayo. Sin embargo, con el correr de los partidos, Octavio Rivero se transformó en el segundo dolor de cabeza más grande de los azules, el primero es el rendimiento del equipo, y esto causa preocupación en el directorio de Azul Azul”, dice una nota publicada por diario La Tercera de Santiago.
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“Es que las explicaciones que entregan en la Cisterna no convencen del todo a la instancia máxima de la sociedad anónima estudiantil y hay dudas sobre si el delantero rioplatense llegó o no lesionado al Centro Deportivo Azul”, agregó.
Y continuó: “Se está trabajando con el goleador para que pueda ingresar a la convocatoria del duelo con Coquimbo Unido el fin de semana o llegue a sumar minutos con la Serena el 20 de marzo (Copa de la Liga). Pero si no mejora su diagnóstico, finalmente será intervenido quirúrgicamente la semana venidera”.
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La nota del rotativo también anticipa: “De ser así, Universidad de Chile se quedará sin su fichaje más anhelado durante tres o cuatro meses, por lo que deberá esperarlo hasta la segunda rueda para poder contar con él. Algo que podría abrir una extraordinaria ventana de fichaje para los laicos, ya que está estipulado que cualquier equipo que sufra la pérdida de un jugador por más de 120 días puede informarlo a la ANFP hasta 15 días corridos después del primer diagnóstico y contratar un nuevo futbolista”. (D)




