La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) decidió, luego de que ni Argentina ni Colombia hayan prestado las garantías para albergar la Copa América en conjunto, que la presente edición del torneo de selecciones más antiguo del mundo se dispute en Brasil.

Lo que tal vez no analizó Conmebol es que el país elegido para el torneo es el tercero a nivel mundial afectado por la pandemia del COVID-19, ahora con más de 17 millones de casos positivos. Parte de la opinión pública, autoridades, jugadores y demás involucrados estuvieron en desacuerdo en que se lleve a cabo el certamen, sin embargo, se inició en la fecha establecida: 13 de junio.

Ha transcurrido apenas una jornada, que se jugó en dos días, y ya hay 41 casos confirmados de COVID-19. Treinta y un casos corresponden a jugadores y los diez restantes a miembros de delegaciones, según información del Ministerio de Salud brasileño.

Para Alberto Campodónico, médico clínico intensivista, hay dos puntos por considerar. Primero, sostiene que Brasil “es un país con un alto riesgo de contagio para las selecciones que vayan allá a jugar”. A este acontecimiento se le suman los casos positivos entre las diez delegaciones que viajaron.

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En segundo lugar señala que hay “mucha unión” entre los jugadores en determinados momentos de su convivencia en el lugar donde hacen la concentración. “Los jugadores entre sí generalmente almuerzan sin mascarilla y pueden tener el PCR negativo, pero a los pocos días ser positivos. La prueba que se toman es de 72 horas antes, aunque eso no implica que puedan estar contagiados a la hora de jugar”, señala Campodónico en diálogo con EL UNIVERSO.

“Bajo estos parámetros, no es que sea contraproducente (realizar la Copa América en Brasil), pero hay que tener mucho más cuidado con las delegaciones. A estas alturas no se puede cambiar de sede, por eso hay que tener cuidados y brindar garantías para las delegaciones”, complementó.

Asimismo, recomienda realizar pruebas cada tres o cuatro días, inclusive fuera de las fechas donde hay partidos.

Campodónico sostiene que los 41 casos pueden incrementarse si hay exposición constante de los jugadores con el exterior o si reciben visitas al lugar donde concentran con su Selección, ya que a pesar de haber recibido la vacuna contra el virus, “hay un nivel alto de reinfección” debido a las variantes existentes en Brasil.

En cuanto a la delegación de la selección ecuatoriana de fútbol, Campodónico recomienda “actuar como si fuera un confinamiento”. Es decir, mantener la distancia entre cada individuo y todas las medidas de bioseguridad.

Finalmente, ratifica que el grupo de Ecuador deberá tener lista la prueba de hisopado con resultado negativo hasta 72 horas antes de retornar al país cuando termine su participación en la Copa, y tras arribar, hacer un confinamiento de entre diez y quince días “para poder determinar quiénes están positivos y quiénes están en proceso de incubación”. (D)