El doctor de la selección danesa, Morten Boesen, compareció ante los medios junto al seleccionador, Kasper Hujlmand, y el director de fútbol, Peter Moller, para analizar el desvanecimiento sobre el campo del capitán Christian Eriksen y las duras horas posteriores vividas por toda la expedición.

Hemos hablado con el jugador un par de veces. Todavía está estable y, dadas las circunstancias, está bien. Seguirá en observación y las pruebas están bien, parece. A los jugadores les causó una gran impresión que pudiéramos hablar con Christian. Está de buen humor y los jugadores le han hablado”, dijo.

Cuestionado sobre qué pudo provocar el colapso de Eriksen, no quiso dar detalles médicos pero sí contó su relato en primera persona de cómo vivieron el momento: “No puedo decir con exactitud qué le paso. Estoy en constante diálogo con Christian, la familia y los médicos. Aún no hay aclaraciones. ¿Qué significa que el jugador está estable? Que está despierto, responde de forma relevante y el corazón late. No tenemos explicación a lo que sucedió. No lo vi directamente. He visto lo mismo que ustedes, así que no hay explicación. Christian estuvo muerto en algún momento. ¿Qué tan cerca estuvimos de eso? No lo sé. A los detalles de por qué sucedió no puedo responder. Tuvimos que empezar con un masaje cardíaco y una reanimación porque se había ido. Todo sucedió en un momento, así que no sé muy bien qué decir. Hubo un paro cardíaco y fue revivido con una descarga de un desfibrilador”, confesó el médico.

La respuesta de los jugadores

El seleccionador, por su parte, habló del sentimiento del vestuario en un momento realmente duro como aquel y cómo han reaccionado: “Ver a Christian hoy me permite sentarme aquí. Tengo un sentimiento de orgullo por aquellos que ayer reaccionaron rápidamente y salvaron a Christian. Ha sido un gran alivio ver a Eriksen sonreír hoy. Estaba preocupado por nosotros. No recordaba mucho, por lo que preguntó cómo estaba el equipo. Es un gran jugador, pero también una gran persona. Tenemos que ver si podemos levantarnos y jugar para él. Me escribí con él durante la noche, y todo el equipo habló con él esta mañana. Pudimos ver su sonrisa. Nos preguntaba cómo estábamos. Pensó que el equipo estaba peor que él”.

Hjulmand también fue cuestionado por si hicieron lo correcto volviendo a jugar el partido: “Existían las dos opciones, jugar después del parón o jugar hoy a las 12. Pero también miro hacia atrás y pienso que no deberíamos haber estado en el campo. No había nadie que pudiera dormir después de eso, tampoco cambiarse de ropa y jugar un partido”. (D)