El Arsenal sudó para llevarse los tres puntos en el partido, a priori, más sencillo del calendario. Contra el colista, un Wolverhampton Wanderers que ha capturado sólo dos puntos en 16 jornadas, el equipo de Mikel Arteta necesitó dos goles en propia puerta, uno de ellos en el tiempo de prolongación, para mantener vivo su liderato.




















