“Mis ojos se cerraron para siempre hace ya un largo siglo. Mientras floto levemente en el infinito voy a contar lo que me ocurrió el 1 de marzo de 1926. Voy a narrar el drama que viví después del mazazo en el mentón que me lanzó mi amigo y rival Juan Humberto K.O. Pacheco. En una camilla, siento un sopor que bien podría ser placentero, si no fuera porque me atormenta un martilleo intenso en la cabeza. Un barchilón me pone hielo en la nuca. Una enfermera acerca una bolsa de agua caliente a mis pies, que están poniéndose fríos".


