El campeonato de la LigaPro 2022 es uno de los más irregulares de los últimos años. Ningún equipo puede garantizar el favoritismo antes de los partidos. La muestra está que los ubicados en la parte privilegiada de la tabla de posiciones, como Barcelona, Emelec, Universidad Católica, Liga de Quito e Independiente del Valle, cuando se ha consumido ya el 65 % de la primera etapa pueden ganarla y no solo asegurar un lugar en una eventual final, sino también clasificar directamente a la fase de grupos de la Copa Libertadores 2023.

Los equipos mencionados, siempre protagonistas, no se han consolidado futbolísticamente. Barcelona, que se mostraba como el más afinado en esta parte del campeonato, atraviesa un decrecimiento en su rendimiento. Por supuesto que Jorge Célico, con el fin de tranquilizar a las huestes amarillas, luego de la derrota con el Gualaceo, invocó tres razones.

La primera es que en seis días Barcelona ha jugado tres partidos, con viaje incluido a Argentina. También argumentó que las ausencias por lesiones de varios jugadores claves han debilitado al equipo, pero también argumenta que, en la tabla de posiciones, sigue en el primer lugar. Todas estas razones suenan lógicas, pero insuficientes para explicar el porqué de las tres últimas derrotas consecutivas (3-1 con Lanús, en Copa Sudamericana; por LigaPro 2-o con Liga de Quito, en la capital, y 1-0 con Gualaceo, en el Monumental).

La lógica con que quiere justificar Célico estas caídas también tiene un margen importante de cuestionamiento en razón de que Barcelona se precia de poseer un equipo con alternantes que podrían suplir con prestancia a los titulares y esto no ha sido así. Futbolistas con recorrido como Erick Castillo, Cristhian Penilla, Carlos Garcés, Nixon Molina, Darío Aimar, Jonathan Perlaza, entre otros, terminan siendo solo referenciales, porque en la práctica no han podido demostrar todo su aporte futbolístico.

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La pérdida con Gualaceo, equipo recién ascendido a la serie A, con una billetera limitada, con jugadores desconocidos en el ambiente doméstico y peor en el internacional, consiguieron una victoria justa, que termina siendo un castigo al Barcelona por cometer el pecado de menospreciar al rival. Por supuesto que en el balompié mundial han existido estas tremendas sorpresas. La repetida frase que “en el fútbol no existe lógica” sirve como un axioma acomodaticio para justificar la pérdida. Desde el razonamiento pragmático de los antecedentes de la inversión, de la preparación y de la necesaria actitud que debe mostrar un equipo superior en el balompié nacional -como de hecho es Barcelona, comparado con lo que es Gualaceo-, ¿el fútbol tiene lógica?

¿Qué sucedió la noche del miércoles 20 de abril, cuando el Gualaceo merecidamente le ganó al todopoderoso Barcelona, en el mismísimo Monumental? Esperé con gran interés la rueda de prensa para escuchar las versiones de los dos técnicos protagonistas. El DT ecuatoriano Leonardo Vanegas, que venía dando muestras de saber planificar partidos (como cuando superó hace un mes a Emelec, como local en Azogues), explicó que cuando se tiene el 1 % de posibilidades se dispone del 99 % de ganas y que la actitud y el orden táctico le permitieron conseguir tan importante resultado.

Cuando el joven DT Vanegas mencionó esos aspectos recordé aquel principio que en el fútbol tiene tanta trascendencia: “la productividad futbolística siempre tiene elementos básicos, como el esfuerzo, la actitud, y por supuesto de los recursos técnicos y tácticos empleados. Si se cumplen estos requisitos, el triunfo está cercano”. Luego Vanegas, obviamente emocionado por el histórico resultado, quiso convencer que lo suyo no fue obra del azar, sino que valió la pena el arduo entrenamiento de la semana y que quitarle espacios desesperó al rival. Y para que a nadie le quede dudas de que el estratega es también el responsable del éxito se vanaglorió recordándonos que “saber defenderse es un arte”.

En la otra orilla, la de los perdedores, Célico compareció para explicar, o mejor dicho justificar, el contraste. Dijo que Barcelona dominó, pero que “la actitud no fue la que esperábamos. El primer tiempo que fue muy feo” y según él “con las modificaciones el equipo fue más ofensivo”. En palabras sencillas, Célico expresó que Barcelona no jugó con la actitud que requería el partido, que entraron confiados, mirando por encima del hombro al equipo rival.

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¿En qué tuvo responsabilidad directa Célico? El suyo fue un equipo sin brújula, Con Erick Castillo improvisó un centrodelantero y este jugador de ese puesto no sabe ni lo elemental. Además, incluyó a juveniles que son promesas, pero que les quedó grande el compromiso. Los cambios del segundo tiempo, ubicando cuatro ofensivos -dos de ellos estáticos- esperando que algún centro pueda ser conectado, pero no pudo hacer goles y más bien se salvó de que el Gualaceo aumente en contragolpes que encontraron mal parada la defensa barcelonista.

Célico terminó atrapado en su propia telaraña. Ahora, para mitigar las molestias propias de una derrota inesperada, ha ofrecido recuperar puntos perdidos ganándole a Macará, en Ambato. Ese cálculo tiene que ver con un cargo de conciencia porque el técnico conocía que su seguidor en la tabla, Liga de Quito, cayó contundentemente 3-0 ante Orense. Por eso duele más y es hasta imperdonable cómo desperdiciaron esta crucial oportunidad de despegarse en la punta.

Lo manifestado por Aquiles Álvarez, vicepresidente torero, al término del partido lo dice todo: “Esta semana ha sido para el olvido. No podemos perder con un equipo recién ascendido. Es inadmisible. Toca hablar a la interna, corregir y seguir”. A confesión de partes, relevo de pruebas. Ojalá el llamado de atención al cuerpo técnico permita corregir. No vaya a ser que al final de la etapa falten esos puntos.

Para Barcelona la jornada del miércoles es para el olvido, pero también para la reflexión. Mientras, para Gualaceo será una fecha épica, inolvidable con el pasar de los años y merecido lo tienen, porque venció a un linajudo adversario en su cancha y porque esa noche fue el mejor, sin lugar a dudas.

La ciudad de Gualaceo, denominada el Jardín del Azuay, por sus bellezas naturales, además de ser patrimonio cultural de la nación, se llenó de orgullo y júbilo por el triunfo de su equipo favorito. Por ello, en el libro de su historia tiene un capítulo nuevo recién escrito. Estoy seguro de que los aficionados del Gualaceo aumentaron tras la victoria en Guayaquil. Con el pasar de los años suele modificarse este tipo de eventos, pero siempre quedará grabado ese triunfo entre quienes fueron los vencedores, agrandando a los vencidos. Así se construyen las leyendas. (O)