Mi primera columna del año que empieza no es un balance de lo ocurrido en 2025. Sería imposible resumir un ciclo tormentoso, plagado de hechos insólitos y vergonzosos, ajenos a la idea de progreso deportivo y más cercanos a cálculos políticos, como la intervención de una veintena de federaciones nacionales con la intención de guillotinar al Comité Olímpico Ecuatoriano (COE) actual e instalar en él a personajes cuestionados por organismos gubernamentales y graves implicaciones en la Fiscalía General del Estado. Y, por supuesto, hablaremos de logros que nos enorgullecen.


