La revelación de Juan Carlos Pérez, exentrenador de El Nacional, en torno a presuntos casos de extorsión que algunos jugadores sufrieron en la temporada anterior se viralizó rápidamente el fin de semana y trajo al debate un tema ya conocido en el medio: el fútbol se ha convertido en otro espacio de disputa entre el crimen organizado, en un Ecuador golpeado por la violencia y las economías ilegales.