Es introvertido. Confiesa que no le gusta hablar “para nada” con la prensa. En la otra cara del fútbol, el José Cifuentes Charcopa (20 años) estudiante bachiller es inquieto y más cuando sus compañeros del colegio John Osteen (por gestión de la Fundación Deporte Estudio) de Quito, lo rodean al término de clases como si estuviera marcado por mediocampistas rivales. El esmeraldeño rindió el viernes pasado el examen quinquemestral de Matemáticas cuando EL UNIVERSO lo acompañó tras el ‘pitazo final’ de la jornada de estudios. Cifu, como le dicen desde las divisiones formativas de Universidad Católica, narra cómo el DT Jorge Célico lo convenció a él y los ganadores del Sudamericano Sub-20 de que podían ser campeones del mundo en Polonia, de donde volvió con el bronce.

¿Cree que tocó la gloria en Chile o en Polonia?

Hay mucho más (por hacer). Dios tiene mejores propósitos para mí; será voluntad de él.

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¿Cuál fue el mejor día de su vida en el fútbol?

Cuando le marqué a Estados Unidos (en cuartos de final). También cuando conseguimos el título en el Sudamericano y ganar a Italia en el Mundial.

Ese gol fue elegido el mejor del Mundial de Polonia.

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Sin duda fue el mejor día de mi vida hasta ahora.

¿Fue una revancha para la Tri vencer a Italia en el juego por el tercer lugar?

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Todos dicen eso, yo no lo veo así. Lo veo como un partido en el que había que demostrar quién era mejor, quién podía quedarse con el bronce. En mi mente pasaba que ellos nos habían ganado en la fase de grupos y nos hicieron sufrir, pero ¿por qué no ganarles y quedar como mejores terceros del mundo, ya que casi nos dejan sin octavos de final?

¿Se imaginaban que la Tri iba a jugar siete partidos?

No me imaginé los siete, sí llegar a cinco (hasta cuartos de final), pero como dije: Dios es bueno y los propósitos de él son mejores que los nuestros.

¿Qué habría ocurrido si no pasaban de ronda?

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La tristeza iba a ser grande y sé que íbamos a tener muchas críticas porque fuimos como favoritos al Mundial. La prensa y mucha gente de diferentes partes del mundo lo decían. Fuimos al Mundial con esa carga, con ese nerviosismo.

¿El ecuatoriano era antes pesimista con su fútbol?

Antes los comentarios eran más pesimistas. Decían que íbamos a perder, que íbamos a regresarnos (temprano de los torneos). Creo que cambiamos el pensamiento de cada uno de los ecuatorianos. Ahora ven que sí se puede, que Ecuador tiene grandes jugadores para conseguir muchos logros.

¿El ecuatoriano entra con más confianza a la cancha?

Entra a disfrutar el juego, porque es hermoso estar allí. Es una responsabilidad, pero es muy hermoso vestir la camiseta de tu país, estar jugando contra los mejores jugadores de otros países.

¿Cómo los convenció Célico de poder ser campeones en cualquier parte del mundo?

Nos dijo, antes de ganar el Sudamericano, unas palabras que a todos se nos grabaron. Nos dijo que somos una raza diferente, que tenemos algo que otros países no tienen y que si nos lo creemos podemos lograr todo lo que deseamos. El título del Sudamericano nos inspiró más. De cara al Mundial nos dijo que debíamos ir con humildad y creer en poder conseguir el título.

¿Cómo trabajaba Célico en tema de liderazgo?

Lo hablaba con todos; a veces iba llamando a uno por uno, pero cuando hablaba con todos nos hacía sentir que éramos líderes todos. Como lo dijo Jhon Espinoza en una charla que tuvimos en el hotel: todos somos líderes, pero en nuestras posiciones. Si cada uno es líder en su posición y hace lo que tiene que hacer, podemos llegar lejos.

¿El DT es especial?

Sí. No solo nos enseñó sobre fútbol, sino cosas personales
y fuera de la cancha también nos enseñaba muchas cosas.

¿Cómo fue la convivencia con Leo Campana, hijo de un exministro y nieto de una exitosa empresaria?

Concentrar con Leo era como con Sergio (Quintero), como con cualquier otro. Se integró desde el principio al grupo. Es muy humilde, tranquilo. Es fácil, pudimos conocernos en cada concentración. Sabemos que el papá era ministro y nadie lo discriminó ni lo apartó del grupo por eso. Fue el goleador del Sudamericano y brindó muchas cosas en el Mundial de Polonia.

¿Qué estaría haciendo si no fuera futbolista?

Estudiando, me imagino, o trabajando en otras cosas (en Esmeraldas) como pescar. Me gustaba mucho salir a pasear con mi mamá a las playas, pero no conviví mucho con ellos (sus familiares) porque salí de mi casa a los 11 años.

¿Es cierto que pateando botellas afuera de una iglesia se inició en fútbol?

(Risas). Eso me contó mi mamá. Ya a los 5 años, en el jardín, jugaba pelota con mis compañeros en recreo.

¿Su papá lo ayudó a que usted sea futbolista?

Sí, él se llevaba bien con el profe de la escuela de fútbol y hablaban. Ahí jugaba uno de mis hermanos y se me hizo fácil entrar. Al principio no entendía nada de fútbol y mirando fui aprendiendo.

¿Por qué la sub-20 marcó una diferencia en nuestro fútbol?

Se marcan diferencias por cómo se lleva cada uno, en la unidad del grupo. Desde el utilero, profesor, médico, todos. Si había algo que no nos gustaba en el entrenamiento, nos reuníamos y hablábamos entre todos y lo resolvíamos entre todos. Eso nos mantuvo unidos y tuvimos en mente para qué fuimos al Mundial.

¿Ahora el turno es de la sub-17 en el Mundial, o la base de la sub-20 pretende seguir rompiendo barreras en el Panamericano?

Mi objetivo, y espero que el
de todos mis compañeros, es llegar a la Selección mayor y conseguir muchos logros más. La sub-17 tiene con qué llegar (lejos), esperemos que pueda darle más alegrías al país como nosotros lo hicimos. Confío plenamente en ellos.

¿Cómo tomó que se diga lo que usted debía reforzar a la Tri en la Copa América?

Esto es paso a paso. El tiempo dirá si llegaré a la eliminatoria (a Catar 2022). Debo estar tranquilo y trabajar para ello.

¿Cambió su forma de pensar tras los éxitos?

Antes mi pensamiento era solo jugar en el fútbol aquí. Ahora me he demostrado que puedo llegar a jugar muy lejos.

¿Y por qué no en Inglaterra?

Mi objetivo es llegar a Europa. No sé a qué club. Lo del Manchester City o el Celtic (escocés) no hay nada en firme. Merezco la oportunidad de estar en Europa y donde me toque estar iré con la mentalidad de que puedo hacerlo por mucho tiempo.

Para lograrlo decidió juntar el deporte con los estudios.

Si Dios lo permite en poco tiempo, tal vez en un mes, estaré graduado. Este colegio (Fútbol Estudio) me enseñó muchas cosas, principalmente Inglés, que lo entiendo un poco. Para llegar a ser un gran futbolista debo aprender idiomas, no solo inglés.

¿Estudiar le ha ayudado a tomar mejores decisiones?

Por supuesto. En la cancha, por ejemplo, puedo pensar más rápido; y en actividades fuera del campo, pienso antes de hacer cualquier cosa.

¿Qué ha pensado hacer después de la graduación?

Ir a la universidad. Si hay la posibilidad de ir a Europa lo haría allá o si no acá. Quiero, además del fútbol, tener otra profesión. Desde pequeño he pensado en ser administrador de empresas. (D)

 

El objetivo es que los que vayan al Panamericano podamos conseguir el título y el boleto a los JJ.OO. 2020. Ganar la medalla de oro es un sueño de cada ecuatoriano", José Cifuentes, volante juvenil de Ecuador.