El narrador Jaime Jarrín ya es un inmortal del deporte. Esa condición se la garantizó su ingreso en 1998 al Salón de la Fama del béisbol de Grandes Ligas –él y Pancho Segura, en el tenis, son los únicos ecuatorianos en ese tipo de recintos reservados a los consagrados–. Y ni la inmortalidad impide que los homenajes a Jarrín sigan.

Próximo a cumplir seis décadas como ‘La voz en español de los Dodgers’, el estatus del periodista como una respetada figura se confirma con el reportaje especial que le hizo el programa Real Sports, presentado ayer por la cadena HBO.

Jarrín, quien en el béisbol de Estados Unidos está al nivel de peloteros fantásticos como Babe Ruth, Joe Di Maggio, Hank Aaron, Cal Ripken Jr., Juan Marichal, Sandy Koufax, Roberto Clemente, por ser también miembros del Salón de la Fama, como muchos más astros, aseguró: “Para mí es un gran honor que me dediquen este segmento, de un programa que es el equivalente a 60 Minutos, pero dedicado al deporte”.

Jarrín fue exaltado al recinto de Cooperstown, Nueva York, al cumplir 40 años como relator en español de los Dodgers, cuando él llevaba tres años de haber emigrado de Quito rumbo a Los Ángeles y el conjuto todavía añoraba Brooklyn, donde estuvo hasta 1957.

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“Tuve a un equipo de filmación junto a mí siguiéndome a todas partes, durante dos días completos. Estuvieron incluso cuando me presenté en el festival Vivan Los Dodgers”, describió Jarrín, al hablar con ESPN Digital sobre los detalles del reportaje de HBO denominado Una vida en el béisbol.

Y, de hecho, así ha sido, de una vida, la relación entre Jarrín y el equipo nacido en el popular condado de Nueva York, a partir de su mudanza a la costa oeste de Estados Unidos.

Desde la temporada de 1959, la segunda que los Dodgers jugaban ya como novena de Los Ángeles, Jarrín se unió al equipo de transmisiones radiales en el idioma de Cervantes y desde entonces, hasta la fecha, sus frases, como: “¡Se va, se va, se va y se fue! Despídala con un beso” –dicha en cada jonrón–, son el sello de la casa en las narraciones del tricolor, de 81 años.

“La entrevista con Bryant Gumbel (de HBO) tuvo lugar en un hotel de Pasadena. Lo conozco desde sus inicios, aquí en Los Ángeles, hace unos 40 años”, reveló Jarrín, quien ahora es el decano de las transmisiones radiales de los Dodgers, porque Vin Scully (narrador oficial en inglés) se retiró de los micrófonos al final de la campaña 2016. De hecho, el estadounidense y Jarrín son los únicos relatores en el Salón de la Fama de la MLB.

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“Vin Scully ha sido mi norte y mi guía. Siempre me ha respaldado y yo escucho sus consejos y mi longevidad periodística) se debe en parte a él”, reconoció Jarrín en el 2012.

El ecuatoriano es una celebridad en EE.UU. Su nombre está en el mismo sitio donde son venerados a diario infinidad de actores de leyenda como John Wayne, Marilyn Monroe o Marlon Brando: en una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Pero él nunca deja de recordar a su país, del que partió el 24 de junio de 1955, año en que Koufax debutaba como pitcher en Dodgers.

Jarrín, quien aceptó el desafío de escribir “la improbable historia de un joven de Quito que llegó en un barco a EE.UU. y movió a millones a amar el béisbol”, como lo definió en el 2016 el prestigioso diario londinense The Guardian en un largo reportaje, explica por qué ha seguido narrando en español.

“Me preguntan por qué no lo hago en inglés y respondo que sirvo a los hispanos porque ellos son los que ponen el pan en la mesa para mis hijos. Les pertenezco a ellos”. (D)

Pensé que sería cuestión de cinco u ocho años y que luego me movería otra cosa, pero me enamoré tanto del béisbolJaime Jarrín, narrador ecuatoriano