La Iglesia Católica ecuatoriana solicitó el miércoles a las autoridades poner fin a las agresiones contra indígenas que habitan la selva amazónica, donde se habría registrado una matanza entre clanes rivales que habrá dejado unos 30 muertos y sobre la que el gobierno no ha encontrado indicios.

"Pedimos que se detenga este desangre en la selva, ocasionado por presiones de todo tipo y por poderosos intereses" frente a los cuales los indígenas "son meros obstáculos frente al mal llamado desarrollo", indicó la institución a través de un comunicado.

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La misiva está suscrita por monseñor Jesús Sádaba, representante de los obispos vicarios apostólicos del Oriente Ecuatoriano y el presidente de la Comisión Episcopal, monseñor Julio Parrilla y fue difundida el miércoles tras un encuentro de la Red Eclesial Amazónica en Puyo (Pastaza).

El 5 de marzo, cerca del caserío de Yarentaro (en la provincia amazónica de Orellana), un jefe de la etnia huaorani y su mujer murieron atacados presuntamente por los taromenane, uno de los dos pueblos no contactados que habitan en la Amazonía y cuyas poblaciones sumarían unas 200 personas.

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En represalia, los huaorani (con 2.300 habitantes) sostienen haber atacado a los taromenane el 29 de marzo pasado en un episodio que habría dejado 30 fallecidos, según el presidente de la Nacionalidad Waorani (NAWE), Cawetipe Yeti.

Según la Iglesia, "los nuevos proyectos de producción minera y petrolera" en la Amazonía ecuatoriana son los causantes de las "recientes y trágicas muertes en las comunidades waorani y taromenane" y agregó que "no estamos siendos capaces de defender la vida de los pueblos no contactados".

El gobierno ecuatoriano no ha encontrado "ningún indicio" de la matanza tras realizar patrullajes aéreos y terrestres en el sector, según declaraciones de la ministra de Justicia, Johana Pesántez, el jueves pasado.