MANUEL TORO
Wínchele, Esmeraldas.- Un nuevo desastre ambiental enfrenta la provincia de Esmeraldas, por un derrame de crudo que se suscitó ayer en la zona campesina de Wínchele, salida de Esmeraldas a Quinindé.

Las aves y animales de la zona tenían manchas de crudo. El estero Wínchele era un cauce negruzco luego de que aproximadamente 5.500 barriles de crudo descendieran por la quebrada. La Unidad de Gestión de Riesgos del Municipio de Esmeraldas calificó como un caso de contaminación muy grave.

El petróleo derramado equivale a lo que transportarían 23 tanqueros con capacidad para 10 mil galones. El percance ocurrió a las 06:13, según un informe de la compañía Oleoductos de Crudos Pesados (OCP), que maneja la tubería de 36 pulgadas que viene desde el Oriente hasta el puerto petrolero de Balao, de donde se lo exporta. La causa sería el deslizamiento de una parte de la loma donde se encuentra asentado el tubo.

El problema de contaminación se veía a simple vista. Los pobladores de la zona estaban desesperados, pues sus animales tenían manchas de crudo y el agua del estero, de donde se abastecen, quedó inservible y no apta para el consumo.

Eduardo Montaño, director provincial de la Agencia de Control y Regulación de Hidrocarburos (ARCH), afirmó al mediodía que el derrame fue controlado y se buscaba que haya el menor impacto ambiental posible. Para ello se colocaron barreras que eviten que el crudo siga quebrada abajo y contamine el río Esmeraldas.

Según la Unidad de Gestión Ambiental del Municipio de Esmeraldas, el crudo estaba a 100 metros de ese cauce.

La zona fue sitiada por militares, bomberos, policías y técnicos de OCP y Petroecuador. Se movilizó maquinaria pesada. Incluso personal de Santo Domingo de los Tsáchilas llegó al lugar. La primera recomendación fue no encender fuego para prevenir una chispa que pueda ocasionar un estallido.

Se aclaró que el producto derramado es crudo pesado y que no es aquel que se procesa en la Refinería para obtener derivados, por lo que se descarta un posible desabastecimiento.

El coronel José Vivero, jefe del Cuerpo de Bomberos, indicó que se tomaron todas las medidas para prevenir un incendio, como el ocurrido el 26 de febrero de 1986, cuando un derrame de gasolina desde el poliducto ocasionó un fuego que dejó 20 muertos.