Karina Viñansaca, de 21 años, lucía un vestido y velo crema durante la misa de ayer en la parroquia Jesús del Gran Poder, vivió un día muy especial ya que recibió el cuerpo de Cristo (tomó el vino y la hostia) por primera vez en su vida, precisamente en un Domingo de Resurrección como el que se vivió en muchas iglesias de la urbe.
“Nosotros los bautizados católicos creemos en un solo Dios, en el Padre, Hijo y Espíritu Santo, al momento de comulgar lo estamos recibiendo en forma espiritual. Este Domingo de Pascua es una misa muy especial”, expresó la joven.
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Mientras, Teresa Rugel, quien también asistió a la eucaristía, dijo que era un momento de meditación y fe para todos los católicos. Ella es madrina de primera comunión de uno de los 17 jóvenes de esa parroquia que recibieron la hostia.
El arzobispo de Guayaquil, monseñor Antonio Arregui, estuvo a cargo de esa misa en el sur de la ciudad, en la que destacó la resurrección de Jesús desde el sepulcro, después de haber sido injustamente crucificado por su amor al prójimo. En su intervención, el religioso citó pasajes del Evangelio según San Juan, que trata ese momento bíblico.
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Arregui indicó que se entregó un mensaje de esperanza porque se conmemoró el triunfo de Dios sobre el pecado y la muerte. “Esto significa que podemos pasar la vida haciendo el bien a nuestro propio destino y al de los demás con la ayuda de Dios”, dijo monseñor.
En el centro, la Catedral de Guayaquil celebró una eucaristía cada hora, de 07:00 a 12:00 y de 17:00 a 19:00.
Para el vicerrector de la Catedral, padre Vittorio del Vecchio, la resurrección de Jesús significa la vida. “Hubiera sido una farsa todo el trabajo de Jesús. La enseñanza que nos dejó es para aleccionarnos, lo que está dentro del cuerpo es lo que vale en la vida”, expresó.
Entre las decenas de feligreses que participaron de la misa de resurrección, a las 10:30, se hallaba Saturnino Bohórquez, quien asistió con su esposa e hijo. No obstante, solo alcanzó el final del acto litúrgico, cuando el sacerdote bendijo a los presentes con agua bendita.
Más temprano, la parroquia Stella Maris, en el Guasmo sur, convocó a los fieles desde las 08:00 para ese sacramento.
Uno de los creyentes que participaron del acto fue Wilmer Palma, quien destacó que la misa de Pascua es la más tradicional de la Iglesia católica.
El párroco de ese templo, César Castañeda, explicó que el momento de la resurrección de Jesús es celebrar la vida y la felicidad del reencuentro con Dios.
El padre instó a los fieles a que sean signos vivos de ese momento manifestando valores que provengan desde el cielo y transmitan la vida Jesús. “Un reencuentro que lo habíamos perdido por el pecado, pero Jesús con su inmolación amorosa en la cruz nos da la oportunidad de volver a contar con la dicha y alegría de que nos ha abierto ese espacio para gozar de la felicidad eterna”.
En el altar de esa iglesia se había colocado una guirnalda con el mensaje con grandes letras plateadas “Aleluya Cristo resucitó”.
El pasado Viernes Santo, miles de feligreses dieron muestras de fe al participar de los viacrucis que se realizaron en distintos barrios de la ciudad.