Ayer, el vehículo más cercano a la iglesia del Cristo del Consuelo era el de Juan Burgos, un devoto del patrono de este templo, quien, junto con sus tres hijos y esposa, desde la una de la madrugada preparaba 500 sándwiches y vasos de chocolate para obsequiar a los feligreses que desde horas antes llegaban a participar en la procesión, considerada como la más concurrida en el país, que empezaría a las 07:00.










