De carácter fuerte y decidido, la seguridad en las palabras de Alma Orellana, de 52 años, refleja el camino recorrido de sus años prestando ayuda a quienes la necesitan. Su labor se enfoca en la prevención de la violencia a la mujer. Desde el 2009 forma parte de la Red de Mujeres Solidarias de la Fundación Paz y Esperanza, brindando capacitación sobre las leyes que amparan a la mujer, y ayuda en sectores marginales de Guayaquil. Así también, desde su iglesia en la Alborada, brinda junto a su esposo, César Monserrate, consejería en situaciones de conflictos familiares y de género.