Llega a su oficina comentando sobre una entrevista radial que escuchó y que le hicieron al pastor Nelson Zavala, excandidato presidencial por el PRE, quien fue demandado y sentenciado por sus expresiones contra la comunidad GLBT durante la campaña presidencial.

“Conceptualmente tiene cosas que yo respeto porque soy católico, pero no se puede decir, como dice Zavala, que una persona gay es una persona trastornada, degenerada e inmoral”, manifiesta César Monge, uno de los fundadores del movimiento CREO, y quien fue gerente de campaña. Una persona que trabaja con él acota que “a lo mejor Zavala lo dice es por la forma de vida que llevan los homosexuales”, a lo que Monge refuta: “Conozco a heterosexuales que son inmorales y que su vida es una aberración”.

“Tienen derechos los homosexuales, pero de ahí a que me pidan apoyo para aprobar una ley de matrimonio entre dos hombres o dos mujeres, no lo voy a hacer porque va contra mis creencias, lo que no estoy de acuerdo es en usar epítetos para ofenderlos”.

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De 39 años, guayaquileño, a este empresario ligado al gremio camaronero se lo veía conduciendo programas de TV antes de su incursión en política.

Ingresó a la televisión en el 2008, cuando era presidente del gremio camaronero. “Se me ocurrió que era importante que el gremio tuviera espacios para difundir su visión sobre la producción nacional”, comenta. Recuerda que habló con Eduardo Peña, amigo suyo y que estaba a cargo de Gamatv y Cablevisión, quien aceptó su propuesta de hacer un programa con un panel y un moderador, que se llamó ‘Foro Productivo’ y que lo condujo, inicialmente, Rodolfo Baquerizo.

“Rodolfo se fue de viaje y me lancé yo, recuerdo que tuve como invitados a dos pesos pesados de la economía: Walter Spurrier y Alberto Acosta. Esa primera vez fue muy rígida, pero cogí vuelo, le cogí el gusto y, como me gustaba el tema político, le propuse a Eduardo un programa sobre temas de coyuntura política y así nació ‘Juicio Político’”, recuerda. Ambos programas se transmitían por Cablevisión.

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Ya “como pez en el agua”, condujo otro, ‘Uno a uno’, en el que entrevistaba a un invitado especial. Paralelamente hacía radio.

Le tocó vivir la incautación de Gamatv y CNT3 antes Cablevisión, y le pidieron seguir; estuvo un tiempo a cargo del noticiero. “Tuve al principio libertad, hasta que quisieron imponerme ciertos formatos y vetarme a ciertos invitados, así que me paré un día frente a la cámara y me despedí diciendo que no podía comprometer mis principios ni mi forma de ver las cosas”. Ese mismo día recuerda lo llamó Estefanía Isaías, de Canal Uno y en poco tiempo comenzó a conducir y dirigir el programa ‘El gobierno, un domingo’. “Fue una experiencia totalmente diferente porque se trataba de televisión abierta”.

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El programa estuvo al aire casi un año hasta que se retiró por su participación en CREO.

De su trabajo en televisión asegura que “nunca gané nada, lo hacía de patriota, lo que sí debo reconocer es que generó un beneficio para mi gremio con muchas instancias políticas. Esa exposición (en la TV) me dio a mí un acceso directo a funcionarios, dirigentes, empresarios, se generó una mecánica diferente, no quiero decir con esto que me hacían favores, pero se dio otro tipo de acceso y eso ayudó mucho en mi tarea como representante de un colectivo, me dio capital político y personal, que lo gané a punta de sacrificio de tiempo y recursos personales también”.

Graduado de economista en Estados Unidos, donde vivió por 10 años, reconoce que “mi carrera política parte de ahí”.

Este hombre de sonrisa y palabra fáciles y que se define como muy exigente en el trabajo, habla de su participación en CREO, movimiento que ayudó a formar. “Todas mis actividades tienen algo en común; emprender en algo nuevo, armar un engranaje desde cero y empezar un reto, y en política no tenía que ser diferente, así que pensamos: arranquemos la construcción de una organización política que pueda generar un espacio, hagamos una organización que pueda durar en el tiempo, armar algo desde cero, eso fue lo que me interesó y los resultados están ahí, somos la segunda fuerza política del país”, se ufana, y acota: “Yo creo que el trabajo más duro ya se hizo”.

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Por eso ahora piensa en una candidatura, en la que dice ya estar trabajando. ¿Y para qué dignidad? “La cancha está bastante definida, nací en Guayaquil, vivo en Samborondón y trabajo en el Guayas, hay tres espacios ahí que me siento capaz de llenarlos: la Alcaldía de Guayaquil, la Alcaldía de Samborondón y la Prefectura del Guayas, pronto se tomará una decisión”. Dice contar con el apoyo de su esposa, Mercedes Plaza, con quien tiene una hija.