Josefa Coronel de Marchelle
abogada, Guayaquil.- Me gusta Bonil porque su valentía no la plagia de ninguna autoridad. Me gustan sus dibujos porque son irreverentes y no se someten a ninguna visión impuesta. Desafía al poder con creatividad, sin plagiarle autoridad a nada.
Me gusta Bonil porque no le copia a nadie ni quiere ser como nadie. Dibuja lo que ve, lo que siente y supone. Dibuja y dice lo que piensa. Sus dibujos expresan una seguridad de aquellas que no se plagian de la imposición. Cree en el derecho a pensar, a dudar y a suponer.
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Así es la gente que le basta creer en sí mismo. La gente que no necesita sentir, que le temen.
Me gusta Bonil porque piensa en el dibujo y puede expresarlo así. Me gusta porque es un buen periodista y eso hace que el poder nunca lo mire con buenos ojos.
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El poder se nutre del miedo de los otros y Bonil tiene pensamientos que se nutren de la libertad. A diferencia de Bonil, puedo creer que hubo más de un verdadero plagio en la historia, pero eso no me da autoridad para no reconocer el derecho que tiene él de dibujar lo que cree. Me gusta Bonil y sé que de alguna manera la historia le tiene su lugar, de esos reservados para las plumas que hacen rugir a quienes creen, equivocadamente, que existen reyes. Me gusta Bonil porque dibuja en libertad y a mí me gusta la gente así. ¡Gracias, Bonil, por seguir creyendo en la libertad!
Josefa Coronel de Marchelle,
abogada, Guayaquil