La esperanza de encontrar sobrevivientes continúa en Guatemala. Este jueves se iniciaron las labores de rescate dentro de una cantera de arena.

El sismo de 7,4 grados que este miércoles 7 de octubre remeció la región fronteriza entre Guatemala y México, causó la muerte de 52 personas, registradas hasta ahora, mientras que decenas más se reportan como desaparecidas.

En reportes preliminares, el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, informó que en el departamento de
San Marcos se concentra 39 de los muertos confirmados, mientras que los otros son de Quetzaltenango y Sololá, todos con mayoría de
habitantes mayas indígenas, donde se concentra la pobreza hasta en un
70%, la marginación y discriminación, pese a representar el 42% de los
14,3 millones de guatemaltecos.

"Iniciamos labores de rescate desde muy temprano. El objetivo es que esperamos encontrar a las personas soterradas", dijo Julio César Fuentes, miembro de los bomberos municipales departamentales.

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Mientras tanto, numerosos guatemaltecos salieron en las calles en medio del frío matinal para encontrar todos los comercios cerrados y la ciudad paralizada.

El devastador terremoto derribó gruesas paredes de adobe, provocó deslizamientos de tierra que obstruyeron carreteras, y provocó una estampida de pobladores despavoridos a las calles de este idílico pueblo de la cordillera.

Larga madrugada

Durante la madrugada de este jueves, numerosos guatemaltecos que continuaban temerosos de posibles réplicas se congregaron envueltos en frazadas en las calles frías y oscuras de la localidad montañosa de San Marcos.

Otras personas se concentraron en el hospital de San Marcos, el único edificio que continuó con electricidad luego del temblor.

En el poblado de San Cristóbal Cochu, los bomberos se concentraron en una casa derrumbada con la intención de rescatar a 10 miembros de una familia, incluido un menor de 4 años, que fueron sepultados por los escombros, informó el vocero Ovidio Pérez a la radio Emisoras Unidas.

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Los voluntarios con botiquines comenzaron a llegar en la noche del miércoles a la zona, en el occidente de Guatemala.

Eblin Cifuentes, un estudiante de derecho de 26 años de edad, y un grupo de sus compañeros de clase recaudaban suministros médicos como parte de una campaña escolar para suministrar ayuda al único hospital de San Marcos, que se encuentra en una zona pobre de granjas de subsistencia habitada en su mayor parte por indígenas. Cuando ocurrió el temblor, el grupo decidió llevar todo lo que habían obtenido.

"Gracias a Dios nada nos ocurrió, y por eso tenemos que salir a ayudar", dijo Cifuentes.

El mayor sismo en 36 años

Hace 36 años Guatemala sufrió un sismo que dejó 23.000 muertos y 2,1 millones de damnificados, considerado
el desastre más grande del siglo XX en Centroamérica.

"Es el
sismo más grande que hemos tenido en Guatemala desde el terremoto de
1976. Esto nos da una idea de lo que estamos enfrentando", afirmó el
primer mandatario en rueda de prensa la noche del miércoles 7 de noviembre, al dar a conocer un
nuevo balance de la tragedia, que también dejó más de 17.000 afectados.

"Afortunadamente los daños que tenemos que
lamentar no son de la misma medida ni de la misma dimensión que el
terremoto de 1976", reconoció.

América Central se
caracteriza por una elevada sismicidad, pero en el caso concreto de
Guatemala en su territorio chocan tres placas tectónicas diferentes: la
de Cocos, la del Caribe y la Norteamericana, lo que aumenta los riesgos.

El 4 de febrero de 1976, Guatemala fue devastada por un potente
movimiento telúrico de 7,5 grados de magnitud que dejó 23.000 muertos,
77.000 heridos, casi un cuarto de millón de viviendas destruidas y 1,2
millones de personas a la intemperie.

En esa ocasión, el
terremoto azotó 17 de los 22 departamentos que componen el país y afectó
el 25% del territorio nacional, precisamente la misma región del oeste,
donde viven los indígenas mayas y sus precarias viviendas están
construidas con bloques de lodo.

Este miércoles 7, el sismo afectó
básicamente a siete departamentos, aunque fue sentido en todo el país
incluso hasta Ciudad de México) y en Ciudad de Guatemala hubo escenas de
pánico.

Pese a la magnitud en
Guatemala, el gobernante descartó un estado de excepción debido a que la
situación ya está controlada, aunque después del terremoto se han
registrado 29 réplicas con un rango de entre 4,2 y 4,6 grados de
magnitud en la escala de Richter, según el instituto estatal de
sismología.

Para atender la emergencia, el presidente Pérez anunció que se
enviaron unos 23.000 kilos de ayuda humanitaria y que ha recibido
ofrecimientos de apoyo de varios países, como los de Centroamérica,
Colombia, Ecuador, España, México y Venezuela, así como de la
Organización de Estados Americanos (OEA).

El mandatario
guatemalteco este jueves tiene previsto realizar otro recorrido por
varios pueblos y ciudades de los departamentos más golpeadas por el
sismo, además contempla decretar tres días de duelo por las víctimas.