Desde el 22 de junio pasado cuando se ordenó que los bancos hagan reservas anticíclicas (acumular dinero para mantener su nivel de operaciones durante tiempos de crisis), esas entidades, las mutualistas y las sociedades financieras han afrontado seis cambios que afectan su liquidez.

Estas variaciones se han realizado a través de cuatro regulaciones emitidas por la Superintendencia de Bancos y Seguros (SBS) y el Banco Central del Ecuador (BCE).

Una de ellas obliga al aumento en el fondo de liquidez (ver cuadro). Según cálculos efectuados con base en las cifras de la SBS, en junio pasado, el incremento significaría alrededor de $ 305 millones más hasta septiembre, por lo que en total esa cuenta tendría unos 1.000 millones de dólares.

A esto se suman $ 1.714,48 millones aproximadamente que deben ingresar al país por la elevación del Coeficiente de Liquidez Local (de 45% a 60%).

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Entre los ajustes también está el incremento del 1% al 3% en el caso de los bancos del rubro denominado Coeficiente de Liquidez Doméstica, para destinarlo a la compra de papeles de las instituciones financieras del Estado. Y se incluyen aquí a las sociedades financieras y mutualistas, que no tenían este requerimiento. Además se crea la obligatoriedad de invertir el 2% adicional en papeles de entidades públicas no financieras.

El sector bancario y analistas observan estas medidas como una forma de reducir la liquidez del sistema financiero, con lo cual se podría restringir la capacidad de entregar créditos tanto para las personas como para las industrias.

César Robalino, presidente de la Asociación de Bancos Privados, cree que el conjunto de estas medidas generará que las entidades financieras opten por la restricción del crédito, pues mientras más dinero se mantiene en reserva, menos ingresa a la economía por préstamos.

Agrega que también se podría observar como una forma de mejorar la balanza comercial no petrolera (productos de consumo, materias primas y maquinaria), disminuyendo la capacidad de consumo.

Pablo Lucio Paredes, director del Instituto de Economía de la Universidad San Francisco de Quito, cree que “las medidas tienen un objetivo doble: frenar el déficit de la balanza comercial no petrolera (...) y aumentar el control gubernamental sobre la liquidez y la información, como en el tema del dinero (que llega del exterior) que debe pasar por el BCE”.

Dice que con esa última medida “es evidente que esto prepara a mecanismos mucho más estrictos de control de divisas vía BCE”. Añade que se habla “de que ese es un paso para salir de la dolarización”, sin embargo, no cree que ese sería la meta, sino “más bien controlar y dirigir el flujo de divisas”.

Manuel González-Astudillo, profesor de la Facultad de Economía y Negocios de la Espol, explica que ajustes como el aumento de los fondos de liquidez “tiene que ver con medidas precautelatorias del sistema financiero para afrontar una crisis en caso de que esta se presente”.