Hace sesenta años el doctor Ricardo Tay Lee Salazar, de 89, regresó de China a su natal Ecuador para ejercer su profesión de traumatólogo y de acupunturista. En sus inicios realizaba electroacupuntura y acupuntura convencional, una técnica terapéutica que ayuda a regular el flujo normal de la energía del cuerpo al introducir agujas de acero -sumamente delgadas- en determinados puntos de los diferentes meridianos del cuerpo humano, en el centro de la ciudad y hace 14 años se trasladó a la primera etapa de la Alborada, donde montó el Centro Biomédico Tay Lee. El pionero de la acupuntura, el kung fu y artes marciales en Ecuador, posee magia en las manos y tal vez a ellas les deba la popularidad que ha tenido durante décadas y que ahora comparte con uno de sus hijos, Guido Tay Lee Ramos, quien además de ser médico clínico, se dedica la peculiar profesión de su padre. “Muy pocas personas actualmente la practican porque es una técnica que necesita dominio”, afirma Tay Lee Ramos, quien además comenta que más de 70 enfermedades pueden curarse con esta terapia, sea en una o en varias sesiones de veinte minutos cada una, según lo requiera el paciente.










