Aún en etapa de indagación está el caso del turista alemán Dirk Bender, que el domingo pasado fue hallado en el aeropuerto de la isla Baltra, en Galápagos, con cuatro iguanas dentro de su equipaje.

Las tres hembras y un macho pertenecen a la especie Conoluphus subcristatus, que están en la categoría vulnerable en la lista de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), debido a una importante disminución o fragmentación de la población.

Además, la captura, caza, extracción o comercialización de especies de flora o fauna que estén legalmente protegidas es sancionada por el Código Penal, según su artículo 437-F, con prisión de uno a tres años.

Bajo este argumento, el Parque Nacional Galápagos (PNG) interpuso una demanda penal al turista, que ahora está detenido, contó ayer Edwin Naula, director de la institución.

“El fiscal ambiental de Galápagos (José Cevallos) dispuso la detención provisional hasta que se hayan hecho todas las investigaciones y se determinen las responsabilidades”, dijo.

En cuanto a las iguanas, según Naula, aparentemente estas son originarias de la isla Baltra por su coloración, tamaño y condiciones morfológicas de los reptiles. “Ahora nosotros las tenemos en aislamiento en el Centro de Crianzas de Iguanas Terrestres en (la isla) Santa Cruz”, contó Naula.

Según la edición digital del diario Fiji Times, del 6 de diciembre pasado, Bender fue detenido y sentenciado culpable por intentar exportar una especie protegida de iguana en Fiji, un país insular de Oceanía.