La tradicional toma de la Plaza Matriz, costumbre ancestral que año a año se realiza en Cotacachi durante la fiesta del Sol o Inti Raymi, se vuelve cada vez más violenta. Este año dejó incluso dos muertos, uno a balazos. Dirigentes indígenas y comuneros participantes, admiten que la migración, el aparecimiento de pandillas en las comunas, unido al masivo consumo de licor y otro tipo de sustancias influenciarían en una degeneración del ritual.
La disputa por la plaza, el pasado 29 de junio, se dio entre cientos de indígenas de dos grupos de comunidades. En esa toma, que desde los ancestros se hacía a empujones y golpes, José Guanga, de 27 años, murió por un impacto de bala, y José Izama, de 25, falleció por trauma encefálico debido a los golpes propinados con objetos contundentes. Otros veinte participantes quedaron heridos. Esto pese a que la Policía vigila, mientras los bomberos brindan primeros auxilios.
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La jornada se cumple en el Hatun Puncha (gran día) del Inti Raymi. Es un tributo al sistema de vida del indígena, que abarca la Pacha vivencia (relación cotidiana con la tierra), la crianza de los hijos y el ciclo agrícola de los pueblos andinos. En este cantón no solo es un agradecimiento al Sol o a las cosechas como en otras zonas.
Rumiñahui Anrango, presidente de la Unión de Organizaciones Campesinas e Indígenas de Cotacachi (Unorcac), explica que la toma significa una reapropiación de sitios que ancestralmente pertenecieron a los indígenas y que fueron reemplazados por edificaciones hispánicas, a raíz de la conquista.
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En el caso de la Plaza Matriz de Cotacachi, datos históricos señalan que allí existió una huaca o templo sagrado. La socióloga Carmen Haro dice que la tradición se implantó desde la conquista de los incas, quienes para ser considerados caballeros del Inca o hijos del Sol se sometían a una serie de sacrificios y tribulaciones antes de presentarse como guerreros.
Por eso en muchas canciones que entonan los indígenas, mientras se toman la plaza, se escuchan en quichua frases como: mírenme aquí estamos, soy feliz, bailando he pasado por muchas pruebas. “Esas expresiones no buscan confrontación sino presentarse como servidor de la comunidad”, dice Haro.
Pero como todo proceso cultural, este se ha ido transformando. Las comunidades participantes buscan apropiarse de la plaza como sea y sobresalir. Con ese afán pelean; hasta hace una década era a puño limpio, en los últimos años se dan con piedras y látigos y en este 2012 con pistolas y carabinas.
En la disputa del 29 de junio pasado se enfrentaron comunidades de la zona baja del volcán Cotacachi como San Martín, La Calera y El Batán, quienes, unidas en un solo frente, pelearon con las comunidades altas, del páramo del volcán, como Morocho, Topo y El Cercado. Los comuneros vestían zamarros y hasta chompas de las que usan los policías y militares.
Fernando Villagómez, presidente de la comuna La Calera, rechaza estos hechos violentos y argumenta que hay factores que han derivado en las agresiones que han provocado varias muertes. La primera –asegura– es que muchos jóvenes han emigrado por la pobreza a ciudades, especialmente Quito y Guayaquil, en donde se han unido a pandillas.
A eso se añade –refiere Villagómez– el excesivo consumo de licor durante la fiesta. Afirma que la bebida tradicional indígena es la chicha, pero ha sido desplazada por licores y se debería trabajar para su rescate.
Haro destaca que lo que sucede en Cotacachi en el Inti Raymi es un reflejo de la sociedad en general: “Estos chicos emigran a la ciudad y se encuentran con discriminación y falta de solidaridad, por eso se reúnen en pandillas que piensan que los problemas los pueden solucionar con violencia”.
La situación se agravaría porque, además del licor, varios jóvenes indígenas habrían caído en la drogadicción. “Incluso sospechamos que en bebidas como la chicha se está colocando sustancias que hacen que la gente se vuelva más violenta”, alerta Villagómez.
Anrango reconoce que la toma de la plaza tiene un protagonismo masculino, como muestra de virilidad. “Por eso bajamos de las comunas cantando Kari Kari (hombre valiente); Churay Churay, que significa zapatea y asienta tu fuerza sobre la tierra”, detalla.
Desde hace diez años, en la víspera de la toma por parte de los hombres, se organiza un acto simbólico con los niños de las 18 comunidades que participan en el ritual. Según el dirigente indígena, así se busca enviar el mensaje de que si los niños pueden bailar en paz, ¿por qué sus padres no hacen lo mismo?
Además, a inicios de junio se realiza una toma simbólica del lago Cuicocha en donde se hace un ritual de purificación y reconciliación. Ahí se invita a los capitanes de cada comuna a celebrar en hermandad.
Los comuneros también buscan poner un alto al vandalismo. Anoche se preveía una reunión con la mayoría de comunidades para acordar medidas. Enrique Moreta, comunero de San Martín, señala que una propuesta es pedir un exhaustivo control de armas, como machetes, cuchillos y pistolas en las comunidades.
Mientras que el Municipio de Cotacachi implementará en las escuelas y colegios un plan con el que se busca recuperar entre los niños y jóvenes el verdadero sentido de la celebración.
Textuales: Lo que se comentó
Fernando Villagómez
Presidente de comuna La Calera
“Estos chicos emigran a la ciudad y se encuentran con discriminación y falta de solidaridad, por eso piensan que los problemas los pueden solucionar con violencia”.