En el aserradero de Ángel Mendoza, ubicado en el barrio Flor de Oriente, al sur de Francisco de Orellana, conocida como Coca, hay mucho optimismo. Es martes 1 de mayo y, junto a sus trabajadores, Mendoza se embarca en su camioneta cargada de palos para escoba, fabricados en su aserradero.

En pocos minutos el vehículo ingresa al puente Nacional Majestuoso Río Napo, inaugurado en la víspera. Es la primera vez que la camioneta cruza por la imponente estructura. Y como Mendoza, miles de pobladores usan el viaducto, que cruza el río Napo. Al inaugurar la obra, el 30 de abril, el presidente Rafael Correa había dicho que esta marcará “una nueva época para la Amazonía ecuatoriana”.

Se trata de un puente colgante tipo atirantado; tiene una longitud de 740 metros y cuenta con dos carriles vehiculares, dos para ciclovía, aceras peatonales, señalización horizontal y vertical y un sistema computarizado de luces.

Se espera que beneficie a más de 80 mil personas. Construido por la empresa Fopeca, a un costo de $ 48,7 millones, la flamante estructura reemplaza a un viejo puente bailey, unidireccional, montado en 1970 de forma provisional, pero que terminó funcionando 40 años. “Por fin se acabó el dolor de cabeza de tener que esperar hasta una hora (para cruzar por el viejo puente)”, dice Mendoza.

Coca, cantonizada como Francisco de Orellana hace 43 años, se forjó alrededor de la actividad petrolera. Justamente ese es el imán para la llegada de personas de todas las regiones del país, y de Colombia.

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Hoy, el puente se suma a las obras que cambian a Coca. La manabita Dolores Cedeño, que llegó de niña a la ciudad amazónica, cuenta que “hace pocos años ponerse pantalón blanco para salir a la calle era pecado, porque había un lodazal”.

Hoy las calles están asfaltadas o adoquinadas en su mayoría. El malecón ha sido rehabilitado y en sus alrededores se pueden ver los primeros edificios y centros comerciales que brindan servicios que otras ciudades orientales no tienen, como salas de cine, por ejemplo. Todo con el esfuerzo del sector privado y de los organismos seccionales como Municipio, Consejo Provincial y el Gobierno.

El 30 de abril, día que se celebró la cantonización, la alcaldía de la ciudad inauguró también la nueva terminal terrestre. Esta reemplaza a la actual explanada usada por los transportistas en el centro de la ciudad. Iván Balcázar, conductor de un bus de la cooperativa Putumayo, califica como positiva la construcción de la terminal, a un costo de $ 2,1 millones, pero pide que las calles de acceso sean reparadas.

Todas estas obras están cambiando la cara de Orellana y la actitud de sus pobladores, muchos de ellos no nacidos en esta ciudad, refiere el empresario hotelero Rafael Vásquez, quien además opera varias gabarras en el río Napo.

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Los cambios

El puente Nacional Majestuoso Río Napo lo construyó la empresa Fopeca a un costo de $ 48,7 millones, que incluyó la remodelación del malecón de Orellana.

Tiene una población de 137.848 habitantes. Su economía depende del petróleo.