Por primera vez en Ecuador, el manejo fitosanitario del arroz emplea el servicio de aplicación aérea con helicóptero, gracias a la visión de una familia riobambeña que trajo la aeronave y a pilotos mexicanos con muchas horas de vuelo fumigando cultivos de hortalizas y caña en su país.

Comenta Henry Morán, de la empresa semillista Semimor, que empezó a contratar este servicio en diciembre pasado y reconoce que será una herramienta muy útil para los agricultores al garantizar este servicio una mejor cobertura y dosificación correcta de los productos aplicados, menos riesgo para la salud humana, animal y el ambiente, que no se obtiene con la aplicación terrestre con bombas de mochila o aguilones.

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Morán compara ambos sistemas y cita que para fumigar 200 hectáreas de arroz en un día, se requiere contratar, transportar y atender un personal de 80 fumigadores que estarán expuestos al químico, utilizarán cualquier agua cercana para la mezcla, ejercerán un daño físico al cultivo y no podrán mantener una dosificación homogénea con el pasar de las horas porque al caminar más lento por el desgaste físico, habrá muchas plantas que recibirán más producto.

El costo por hectárea aplicada es de 17 dólares.

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La misma área aplicada con 20 vuelos del helicóptero, tarda menos de cuatro horas porque el sitio de aprovisionamiento del helicóptero estará a metros del cultivo.

Es fácil cumplir las buenas prácticas para la aplicación de plaguicidas por el poco número de personas (5 o 6 máximo). La deriva del agroquímico es mínima por volar tan bajo, y se aplica a la dosis recomendada sin estropear el cultivo y con la rapidez que se necesita ante un ataque agresivo de plagas o enfermedades. Además, se controla mezcla y la calidad y el ph del agua que se emplea, factores que influyen en la efectividad de los fitosanitarios.

Morán cree que esta eficiencia redundará en reducir un ciclo de las tres o cuatro fumigaciones que efectúa durante el desarrollo del cultivo bajando así costos de producción.