Agradezco a la madre tierra y al dios Sol por permitirnos estos alimentos que nos dan la vida”, decía Clemencia, como se conoce a la chamán que efectuó el ritual de purificación y de gratitud más importante y trascendente para los indígenas otavaleños, que incluye también la bendición católica previa.

Agua, flores, frutos y palo santo son la base del denominado Tumarina, el acto ancestral de esta celebración que se realiza después de la eucaristía y de una procesión, en la comunidad de Peguche, en el centro-sur de la provincia de Imbabura, adonde llegan cientos de otavaleños migrantes y turistas, en su mayoría europeos, para apreciar la fiesta llamada Pawkar Raymi (del florecimiento o conocida como carnaval indígena por coincidir con el calendario mundial).

Publicidad

La celebración, que dura diez días (en este año desde el 12 hasta el 21 de febrero), exhibe las destrezas deportivas y culturales de esta comunidad que son organizadas durante un año por los llamados priostes, elegidos tradicionalmente por un comité. En Peguche esta fiesta, que atrae al turismo, se realiza internacionalmente hace 17 años.

En los festejos se aprecia también hábitos y modas extranjeras que algunos otavaleños han mezclado con sus atuendos o costumbres tradicionales.