Carlos Alberto Mieles (7 años) escucha atento la explicación de cómo enlazar las mangueras en la trifurcadora (accesorio que divide una fuente de agua en tres direcciones), luego corre junto a sus 37 compañeros en una actividad lúdica con otros niños del curso vacacional júnior que imparte el Cuerpo de Bomberos de Guayaquil.

“Estoy aprendiendo muchas cosas como lanzar el agua, también nos mojamos un poquito”, comenta el pequeño que acude al curso los martes, miércoles y jueves, entre 10:00 y 13:00, en el Museo del Bombero Félix Luque Plata (junto a Las Peñas).

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Su abuela, Lucía Fajardo, lo llevó el pasado martes y afirma que desde que el niño asiste hace semana y media no deja de hablar en la casa de lo que aprende en las actividades.

La directora de comunicación social de la institución, Érika Poveda, indicó que el objetivo del vacacional es enseñar prevención a los niños, para que dejen de hacer prácticas inseguras en sus casas como no jugar en la cocina ni con conexiones eléctricas y qué se debe hacer para evitar incendios.

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“Estamos buscando que se familiaricen con el trabajo de los bomberos de una manera divertida y que sean amplificadores de las normas de prevención con su familia y amigos”, destacó la voluntaria.

Según Poveda, uno de los factores que inculcan a los menores son los valores de bomberos como la disciplina, trabajo en equipo, responsabilidad, puntualidad, ayuda a los demás.

Agrega que la idea es replicar lo hecho en países como Argentina o Chile, donde se formó un semillero con varios niveles para que los niños se mantengan vinculados a la institución por medio de brigadas juveniles.

Mientras que Ángel Miranda (6 años) asegura que desde el año pasado quiso ser ‘Bomberito’. “Aprendemos a usar extintores, chorros de agua y dibujar”, señala Ángel, ansioso por reincorporarse a la actividad en la motobomba de agua.

“Somos las leyendas del fuego, nuestra fuerza es la prevención para salvar vidas”, expresa Justin Olivo (9 años), quien junto con sus compañeros bautizó su grupo y elaboró un eslogan que los identifique. Él cuenta que tiene un tío que es bombero, por lo que su sueño siempre ha sido emularlo y el taller fue la oportunidad perfecta.

Muchas niñas también se interesaron por ingresar, ese es el caso de Cynthia Cabrera, quien asegura que apenas se enteró en el periódico le pidió a su madre la inscriba, ya que le interesan las actividades en grupo.

La coordinadora del curso, Cinthya Chávez, explicó que a los niños se les enseña la parte teórica de cómo se forman los bomberos y luego hacen una parte práctica donde se aplica.

Aquel día la jornada se basó en la longitud y tipos de chorros de agua (cono de poder, neblina y directo), tipos de tramos y medidas de seguridad.

Además reciben primeros auxilios, uso de herramientas como extintores, historia de los bomberos, prevención en el hogar y medidas en caso de desastres naturales. También tienen clases de teatro y pintura.

“Los niños no van a ser los que van a actuar en una emergencia, pero pueden ser un primer respondedor, si hay una fractura, saben que no la pueden movilizar o deben llamar al número 102”, señaló Chávez.

El valor del taller incluye una camiseta, materiales que se ocupan en primeros auxilios, según reglamentos de bioseguridad (vendas y guantes), diploma, portarretrato del curso y un CD de prácticas en campo.

A fin de mes realizarán la clausura con una presentación teatral en el Centro Cultural Simón Bolívar, en la que mostrarán lo aprendido en febrero.

Se abrirá un curso similar el próximo 6 de marzo, con un costo de $ 35, para niños entre 6 y 12 años. Adicionalmente se creó un taller denominado Extreme de supervivencia (cómo hacer rescates y armar nudos, carpas y mosquetones), que es un segundo nivel y se dará durante las tardes, en el que solo se podrán inscribir quienes hayan hecho el primero.

Para más información llamar al teléfono 230-8505 o escribir al correo academia@bomberosguayaquil.gob.ec