El incendio que consumió 135 hectáreas del bosque protector Cerro Colorado y que se prolongó por seis días evidenció la escasa coordinación entre el Ministerio del Ambiente del Ecuador (MAE), Municipio de la ciudad y la Secretaría de Gestión de Riesgos (SNGR) para combatir el siniestro.

Además, denotó los pocos recursos con los que cuenta el Cuerpo de Bomberos de Guayaquil (CBG) en cuanto a herramientas.

El siniestro, que se inició el lunes 5 de diciembre, aproximadamente a las 15:00, y que pudo ser controlado completamente el domingo 11, movilizó a más de 500 personas, entre bomberos, soldados y empleados estatales. Para apagar las llamas fue necesario utilizar más de 400.000 galones de agua.

Para el jefe del CBG, Martín Cucalón, Guayaquil necesita por lo menos dos fundas especiales llamadas Bambi Buckets, que son conectadas a un helicóptero y sirven para tomar agua desde las fuentes hídricas, que en la ciudad podrían ser el río Guayas, la represa Chongón y piscinas.

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“Si hubiésemos tenido estas bolsas, se hubiese podido apagar el fuego en tan solo medio día. Estos se utilizan en países con grandes problemas forestales y permiten una mayor respuesta”, explicó el coronel, quien aseguró que el presupuesto de la institución para el 2012 es de $ 14 millones y que este equipo requiere de una costosa inversión.

De enero a noviembre la institución registró 20.160 emergencias, de las cuales 2.442 fueron incendios y de ellos 1.284 forestales.

Cucalón agregó que en Cerro Colorado fue necesario utilizar al menos 24 camiones con capacidad para 2.000 galones de agua y tres tanqueros de 10.000.

“En cinco años hemos duplicado los equipos en nuestras 41 compañías, pero necesitamos herramientas para incendios forestales, en eso somos vulnerables”, dijo.

Fernando Ayala, jefe del Grupo Forestal del CBG, manifestó que cuando llegaron a Cerro Colorado tuvieron que abrir caminos con machetes, por el difícil acceso, y debieron conectar mangueras entre sí para llegar al interior del bosque.

“Nos hacen falta materiales para este tipo de situaciones, como batefuegos, palas, extintores de explosión y de mochila, refugios y pulaskis, este último es un traje que sirve para que el personal no resulte quemado”, indicó.

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Ayala argumentó que también es necesario capacitar a un mayor número de personas, debido a que en el CBG existen solamente 23 miembros forestales capacitados.

“Con la experiencia de Cerro Colorado es necesario por lo menos 20 brigadas forestales con 25 elementos cada uno, no necesariamente todos los miembros deben ser bomberos, sino de las otras instituciones involucradas. En el cerro nos tocó dar instrucciones a los voluntarios”, puntualizó.

Ayala recomendó que se deben trazar caminos y guardarrayas para facilitar el ingreso de bomberos en caso de situaciones adversas. “Creo que se deben implementar miradores para que los guardaparques vigilen el sector”.

Mediante el Acuerdo Ministerial Nº 164 del 13 de septiembre del 2010, el MAE amplió y rectificó los límites del Área Nacional de Recreación Los Samanes, de 379,79 hectáreas a 602,05 hectáreas, que incluyó al Cerro Colorado. Se establece que el área será administrada y manejada por el Ministerio del Ambiente, que es el responsable de su conservación y de elaborar un plan de manejo.

Asimismo, el artículo 57 de la Codificación de la Ley Forestal y de Conservación de Áreas Naturales y Vida Silvestre, dice que el MAE prevendrá y controlará los incendios forestales, plagas, enfermedades y riesgos en general que puedan afectar a los bosques y vegetación.

Quince horas
duró el siniestro que se registró la semana pasada en Cerro Paraíso. Se quemaron aproximadamente 5 hectáreas.

Por dos días
se prolongó el incendio en parque El Lago, en el km 25 de la vía a la costa.