AFP
LA HABANA.- La ley que autoriza por primera vez en décadas la compraventa de casas entró en vigor ayer en Cuba, cumpliendo una vieja aspiración de la población, y aunque ayudará a aliviar el déficit habitacional, los especialistas prevén un bajo nivel de operaciones iniciales.
La norma "tiene como fin eliminar prohibiciones y flexibilizar trámites y limitaciones existentes y contribuye a la solución de disponibilidades habitacionales del país mediante el acomodo natural y espontáneo de las personas", dijo la vicepresidenta del estatal Instituto de la Vivienda, Magalys Piñeiro.
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Desde la ley de Reforma Urbana, en la década de los sesenta, y la Ley de la Vivienda, en los setenta, la venta de casas estaba suspendida, con un breve receso en los años ochenta y, en todo caso, el Estado era el primer y único comprador bajo el sistema socialista cubano.
La autorización de compraventa de casas se inscribe dentro de las reformas destinadas a acabar con "prohibiciones indebidas" que impulsa el presidente Raúl Castro, a quien su hermano Fidel cedió el poder en el 2006.
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Esta reforma fue antecedida hace un mes por la liberación de la venta de automóviles y anteriormente de computadoras y electrodomésticos.
Cuba arrastra un déficit habitacional de unas 700.000 viviendas desde antes del triunfo de la revolución en 1959. Aunque se construyeron cientos de miles en las últimas décadas, el deterioro de las existentes se comportó casi a la par del ritmo de construcción.
La nueva ley, promulgada hace una semana, autoriza la compraventa entre cubanos (o extranjeros residentes) ante un notario público, con un precio acordado entre las partes y pago a través de una institución bancaria, todas estatales.
Para evitar la especulación, la ley establece que una persona solo podrá ser propietaria de una vivienda urbana y otra en zonas de recreo (playa, campo). Además, exige que la casa en cuestión esté inscrita en el Registro de la Propiedad.
Sin embargo, algunos especialistas estiman que la entrada en vigor de la ley ayer no impulsará de inmediato el mercado de viviendas.
"La gente quiere ver la aplicación de la ley en la práctica, pues tienen ciertas suspicacias con el texto. Además, deben vencer algunos requisitos previos que llevan tiempo, (y) gestiones", dijo un abogado que pidió el anonimato.
En el Registro de Propiedad solo hay inscritos hasta el momento unos 200.000 títulos de propiedad, "lo cual todavía es realmente muy poco", según dijo el viceministro de Justicia, Francisco García. Esta cifra representa un 6% de los dueños de viviendas.
A la demora en este trámite se suma que muchos propietarios carecen de un título actualizado, pues han realizado modificaciones en la construcción u otros cambios no legalizados, lo que deben hacer para vender.
A falta de un mercado inmobiliario, se estima que el precio de una casa en la isla va desde los $ 10.000 a más de $ 100.000, en un país donde el salario mensual equivale a $ 20.