Los productores y comerciantes de artículos de cuero del sector Quisapincha, población ubicada al noroccidente de Ambato, se encuentran preocupados por la disminución de turistas y clientes que se evidenció tras el brote de sarampión en infantes.
"Aquí, en el centro parroquial, no pasa nada, porque incluso todos ya fuimos vacunados para no contagiarnos", dijo Zoila Silva, al señalar que desde el último fin de semana la presencia de compradores bajó en 99%. Agregó que en la feria del pasado domingo las ventas que hizo no cubren el gasto para pagar a los empleados.
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"Todo está botado, no hay nadie que llegue por acá", mencionó Carmen Jácome, quien acusó a la asambleísta de Tungurahua, Betty Carrillo (AP), de ser en parte la causante de la falta de turistas, al haber pedido que a Quisapincha se la declare en emergencia por la presencia del sarampión.
Jácome dijo que las declaraciones de Carrillo ocasionaron que los visitantes piensen que toda la población está contagiada.
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La comerciante Jácome invitó a los turistas a acercarse a la parroquia a realizar sus compras.
La Dirección Provincial de Salud de Tungurahua dispuso que las brigadas de vacunación que se trasladen a los barrios Obrero y La Merced a suministrar las dosis a los habitantes de los dos sectores, lugar hasta donde llega la población proveniente de Quisapincha, especialmente en los días de feria.
En un boletín enviado por el Ministerio de Salud Pública, se indicó que la entidad inició un plan de contingencia que incluye la vacunación a la población que planea viajar al exterior, a quienes están en permanente contacto con los turistas.