Los socorristas de la Cruz Roja y de la Armada Nacional se multiplicaron la mañana de ayer para atender a los alumnos que sufrieron desmayos durante la ceremonia colectiva de juramento a la bandera que se realizó en el estadio modelo Alberto Spencer.
El intenso sol provocó que algunos estudiantes no soportaran de pie el acto cívico programado por la Dirección Provincial de Educación, en homenaje al Día de la Bandera Nacional.
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La carpa de la Cruz Roja, instalada a un costado del estadio, no abastecía para albergar a los adolescentes que se desvanecían por baja de presión, hipertensión y deshidratación.
Ginger Velasco, de 17 años, del colegio fiscal Nueve de Octubre, debió ser trasladada en una ambulancia hasta el hospital Roberto Gilbert.
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Daniela Soria, coordinadora de operaciones de la Cruz Roja, dijo que más de cien alumnos fueron atendidos en la carpa de esta institución.
Señaló que también se detectó a un alumno con varicela que debió ser enviado a casa y se socorrió a dos estudiantes que padecen epilepsia.
Al otro extremo del estadio los miembros de la Armada dieron auxilio a los jóvenes en una ambulancia. Este puesto no tenía carpa por lo que los menores fueron recostados en el suelo bajo la poca sombra que daba el vehículo de emergencia.
Las alumnas del Instituto técnico superior Guayaquil, que estaban encargadas de engalanar el acto como pizarras humanas, se alarmaron y gritaron mientras hacían señas cuando algunas empezaron a desmayarse. “Tranquilidad, tranquilidad... faltan pocos minutos para terminar el programa”, repetía una de las docentes que las dirigía mientras los padres empezaron a movilizarse entre las gradas para ver a sus hijas.
Los alumnos comentaron que fueron citados desde las 07:30 en el estadio, para el programa previsto para las 09:00.
En el evento participaron unos cinco mil alumnos de 15 colegios fiscales y particulares.
Iliana Bowen Bravo (17 años), abanderada del colegio fiscal Provincia del Tungurahua, dijo sentirse orgullosa de portar el lábaro patrio. “Muy agotador sí, las compañeras se estaban desmayando pero había que representar al colegio”.
Lo mismo opinó Christhian Sacarelo (17 años), abanderado del Liceo Naval. “Es un orgullo ser portador de la bandera del Ecuador, significa muchos años de estudio, tuve que prepararme, estoy muy contento”.
Actos cívicos en escuelas
Mientras, en las escuelas se realizaron este año solo actos cívicos en los que se exaltó el símbolo patrio y se entregaron diplomas de honor a los mejores alumnos. Esto tras la vigencia de la normativa del 4 de mayo pasado que establece la elección de abanderados solo para los colegios.
En la escuela Francisco Falquez Ampuero unos 98 niños de primero a séptimo de básica recibieron reconocimientos.
Los 487 alumnos participaron de la ceremonia que se desarrolló en el patio del plantel. “Es una gran responsabilidad ser uno de los mejores estudiantes, porque todos lo somos, y también es bonito ser parte de este acto solemne”, dijo Miguel Parrales, de séptimo B, quien participó con una recitación.
Parrales, quien sueña ser presidente del Ecuador, dijo que sintió un poco de desilusión tras conocer que este año no se elegirían abanderados, pero “hay que seguir adelante en la vida destacándose”. Su compañera Johana Ronquillo también recibió un diploma. “Estoy orgullosa... esperaba llevar la bandera, pero ahora voy a esperar hasta décimo para jurar”.
En la escuela Modesto Chávez Franco se eligió a los 30 mejores alumnos. Según la directora de la institución, Germania Villacís, no se tomó en cuenta la trayectoria de cada estudiante sino que “se consideró a todos los niños de la escuela para hacer justicia, el acto se mantiene pero es cívico”.
En la escuela fiscal Antonio José de Sucre se entregaron menciones a los mejores alumnos, entre ellos estaban Génesis Llerena y Jeremy Parrales, quienes portaron en el acto las banderas del Ecuador y del plantel, respectivamente.