EFE-AFP
SANÁ.- Unas 26 personas murieron ayer en la capital yemení como resultado de la violenta represión contra los manifestantes y los choques entre las fuerzas del orden y los combatientes de un líder tribal opositor al régimen de Abdalá Saleh.
Catorce de las muertes tuvieron lugar durante una multitudinaria manifestación, cuando la policía abrió fuego y empleó camiones de agua para dispersar a los participantes.
Publicidad
Unos 500 resultaron heridos por disparos de las fuerzas de seguridad, afirmó el jefe de un hospital de campaña en Saná, Mohamed al Abani, quien indicó que varios manifestantes sufrían problemas respiratorios por la inhalación de gases lacrimógenos.
Los militares abrieron fuego para dispersar a decenas de miles de personas congregadas en la Plaza del cambio del centro de Saná, donde algunos de ellos acampan desde febrero para reclamar la renuncia de Saleh, añadió la fuente.
Publicidad
Algunos protestantes lanzaron piedras y cocteles molotov contra las fuerzas del orden, al tiempo que quemaron una estación eléctrica.
Previamente, los servicios de seguridad informaron de la muerte de cuatro personas en choques entre opositores y miembros de la Guardia Republicana en el barrio de Al Hasaba, en el norte de Saná.
En esa zona, partidarios del dirigente tribal Sadeq al Ahmar se enfrentaron contra los miembros de la Guardia Republicana, dirigida por Ahmed Ali Abdalá Saleh, hijo del presidente yemení, Ali Abdalá Saleh.
Desde el pasado 27 de enero, Yemen vive una revuelta popular que pide la salida de Saleh, quien se encuentra en Arabia Saudita recuperándose de las heridas que sufrió en un atentado en junio pasado.