La tranquilidad y el cantar de los pájaros al despertarse cada mañana son lo que más le gusta de la isla Santay a Tomás Domínguez, de 38 años, presidente de esta comuna.

Con él concuerda Benito Parrales, de 64 años. A él le inquieta la construcción de dos puentes peatonales que anunció el presidente Rafael Correa el pasado 12 de agosto. Uno unirá la isla con Guayaquil a un costado de la calle El Oro y el otro con el malecón de Durán. “De pronto pueden invadir la isla desde Guayaquil o de Durán, no sé cómo irán a hacer, eso tiene que tener un control, que cuiden la isla, que no entren narcotraficantes de drogas, ladrones, de pronto puede haber piratismo. Ahorita estamos bien, no tenemos delincuencia, conservamos la isla como un centro ecológico turístico”.

El director provincial del Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi), Cristóbal Cruz, asegura que habrá seguridad. Además dice que ambos puentes están respaldados con estudios de impacto ambiental para no afectar el ecosistema de la isla Santay.

“La intención es que estos estudios nos permitan evitar que se formen islotes como ocurrió con El Palmar, que se creó por la construcción del puente de la Unidad Nacional”, señala.

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El funcionario indica que con los puentes se busca “dejar en cero el déficit de áreas verdes que tiene la ciudad”, esto pese a que Santay no le pertenece al puerto principal.

Asimismo, señala que el costo aproximado de $ 25 millones que se prevé invertir en solo uno de los puentes (la estructura de Durán-Santay) está justificado, pues sostiene que aunque tuvieran el dinero para hacer parques en Guayaquil “no tenemos las áreas y el déficit va a seguir aumentando porque la ciudad sigue creciendo”.

Según Cruz, los estudios del puente Durán-Santay avanzan en un 85% mientras que el de Guayaquil en un 20%.

“Esperamos llamar a licitación una vez que nos den los recursos, la intención es que a mediados del 2012 esté terminado uno de los dos puentes o los dos”, manifiesta.

No obstante, biólogos y ambientalistas cuestionan la edificación de ambos puentes.

La bióloga Alicia Jaramillo, quien fue coordinadora del Proyecto Santay de la fundación Malecón 2000 hasta diciembre del 2009, señala que la isla es un pantano, que se inunda 150 días al año y por eso fue catalogada como un sitio Ramsar. De ahí que indica que cualquier proyecto de desarrollo que se desee hacer debe considerar esa situación.

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Para ella el problema más grave es que se va a fomentar la invasión, pues “si bien la isla ha estado protegida por ser una isla, al abrirle el acceso a través de un puente va a generar una invasión, son más de 2.000 hectáreas que están libres, cualquiera va a llegar e instalarse y nadie podrá controlar eso”.

Una de las interrogantes que tiene Jaramillo sobre este proyecto es cómo hará el Ministerio del Ambiente para controlar el acceso a la isla Santay.

La bióloga indica que hay aproximadamente seis kilómetros desde donde está ubicada la comunidad de Santay hasta Durán. “Por un poco de sentido común, ¿cómo se controla que la gente no se instale y que no arme campamentos? Tendría que poner unos guardias en todo el recorrido y son kilómetros y kilómetros de distancia”.

Por eso cree que las autoridades al parecer no han evaluado los problemas que podría traer la conexión del humedal.

A la directora de Ciencias Ambientales de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), Nancy Hilgert, a más de una posible invasión a la isla, si es que no hay los controles, le preocupa el aumento de sedimentación que podría causar en el río Guayas la construcción de ambos puentes, pero en especial el de Durán-Santay.

Hilgert indica que ha sobrevolado ese lado de la isla y en ese sector en noviembre pasado en marea baja “esa zona se está sedimentando, me preocupa que esos pilotes estén ahí porque en otras partes se ha demostrado que los pilotes aceleran la sedimentación”.

Por ello considera adecuado que los promotores del puente hagan un modelo matemático con una simulación de cómo caerían los sedimentos para ver en cuánto tiempo se sedimentaría o no y ver si tienen que hacer un trabajo de dragado, el cual, dijo, es carísimo.

Hilgert sugiere que en su lugar se haga un puente colgante sin pilotes. En el caso que sea necesario hacerlos que sean fusiformes (similar al ojo de un pez), eso permitiría un mejor flujo de las mareas del río.

Manuel Burgos, director de la Facultad de Turismo de la UEES, explica que si se hacen ambos puentes, la isla Santay perdería su atractivo.

“La idea de tener conectividad no va a mejorar el valor turístico de la isla, es más, hay ciertas obras que en cambio disminuyen el nivel de atracción”, recalca Burgos.

Lo que sí podría ser interesante es reactivar el viaje hacia la isla en barco, porque “de ahí, construir un puente y gastar millones no vale la pena, en tal caso lo que se puede hacer es generarle un mayor atractivo”.

Burgos propone que en la isla se construya un acuario o un centro de interpretación de todas las áreas protegidas de la Costa. Ambas propuestas no hay en Guayaquil, con lo se que podría aumentar el valor turístico de este humedal.

Él sostiene que si bien el turismo es una herramienta importante de conservación, en ciertas áreas como Santay hay que tener mucho cuidado.

Según Burgos, otra alternativa para aumentar el turismo podría ser recuperar los paseos en canoa con remos, pues dentro de la misma isla Santay hay dos esteros.

Detalles: Infraestructura
Puente Durán-Santay
Renato Parodi, uno de los ingenieros de la empresa Sismotec, compañía a cargo de los estudios del puente que unirá el malecón de Durán (cdla. Abel Gilbert) con la isla Santay, señala que entre $ 20 o $ 25 millones costará la edificación, la que tendrá 765 metros y cerca de 48 pilotes en cada una de sus tres pilas.

Guayaquil-Santay
El gerente general de la empresa Geoestudios, Xavier Vera Grunauer, explica que el paso peatonal que unirá Guayaquil a Santay tendrá unos 850 metros. Se prevé terminar los estudios entre enero y febrero del 2012. El puente partirá de un terreno de la Fuerza Armada Naval, a un costado de la calle El Oro.