Las víctimas fatales por el consumo de licor adulterado con metanol aumentaron a 33 en el país, según datos del Ministerio de Salud Pública reportados hasta la tarde del lunes pasado, tras la muerte de un ciudadano en Tungurahua, el domingo.

En esta provincia, de 30 intoxicados, 7 fallecieron. El último fue Julio López, de 46 años, mientras que otros dos están en condiciones estables en el Hospital Ambato, informó el director de Salud, Enrique Lana.

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Acotó que en el sector La Floresta de la parroquia Picaihua se ubicó una fábrica clandestina de elaboración de licores, donde se etiquetaban botellas de bebidas alcohólicas con marcas aparentemente conocidas, pero con registros sanitarios y características falsas, pues son distintas a las oficializadas por el Instituto Nacional de Higiene y Medicina Tropical.

De las primeras indagaciones se establece que la fábrica clandestina en Picaihua ha funcionado varios años, por lo que el director de Salud admitió que lo que ha estado fallando son los controles para determinar este tipo de establecimientos.