A hora y media de Guayaquil se encuentra Bucay, cantón que poco a poco se posiciona como zona altamente ganadera, dice Pedro Gómez, un pequeño ganadero que inició su actividad como capataz de hacienda.

Este ganadero, de 86 años, recuerda que desde muy pequeño cuando comenzó su actividad eran muy pocas las haciendas ganaderas de la zona. “Estaba la San Rafael, y otras dos de familias renombradas que enseñaban a los trabajadores a manejar el ganado y a tecnificarse. Ellos nos ayudaron a llegar adonde estamos porque luego pudimos comprarles algunos animales y despegar con nuestra actividad, y de trabajadores pasamos a ganaderos, y así fuimos haciendo lo que tenemos”, dice Gómez.

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Antes no había la tecnificación de ahora, recalca el productor, las razas de ganado han cambiado y ahora es todo más sofisticado, quienes no cambiemos de mentalidad y nos actualizamos salimos del mercado, recalca.

Javier Jurado, presidente de la Asociación de Ganaderos de Bucay, explica que desde hace cuatro años la ganadería ha tenido un gran desarrollo, lo cual los ha llevado a emplear sistemas intensivos de pastoreo.

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Según el dirigente, se calcula que en la zona hay aproximadamente 15.000 cabezas de ganado, de las cuales, el 60% es lechero y el 40% para carne.

En la actualidad, en Bucay se producen alrededor de 20.000 litros de leche diarios, de los cuales el 90% lo adquiere Industrias Toni, explica Jurado.

El 60% de las haciendas son tecnificadas con ordeño mecánico, inseminación artificial, cercas eléctricas y muy pronto entrarán en el ensilaje (recolección de forraje) y trasplante de embriones.

Para mostrar toda la tecnología, los primeros días de noviembre se realizará la feria La Lolita, festival campesino donde más de 25 haciendas mostrarán su tecnificación y avances de la ganadería de Bucay, señala Jurado, y argumenta que está en proyecto la construcción de un camal con el apoyo del Municipio y un centro de eventos para el sector agropecuario.

Lorens Olsen, propietario de la hacienda La Victoria, indica que no fue fácil despegar con la actividad por las altas inversiones, ya que es muy diferente al negocio agrícola, aunque muchas ganaderías fueron de herencia, hay productores que llegaron a conquistar la zona.

A su criterio, quien se dedica a la lechería puede ver alguna rentabilidad en el negocio, pero quien se dedica a la ganadería de carne debe replantear la actividad porque los precios no compensan los costos de producción.

En leche les pagan aproximadamente $ 0,47 el litro, y su costo de producción está más o menos entre $ 0,30 y $ 0,32 por litro. “En carne es diferente, el precio ha bajado, hay que pensar en volumen para que sea negocio, el precio está entre $ 0,45 y $ 0,50 la libra de carne de vaca, antes estaba a $ 0,55, y la de toro a $ 0,60 y el costo de producción está igual a la venta, esto no permite lograr una mayor tecnificación para reinvertir en el sector”, acota Olsen.

“Si bien es una zona que va en progreso, lo que necesitamos es que nos dejen trabajar, no estamos pidiendo que nos regalen nada, solo que nos permitan continuar tranquilos en la actividad”, dice el productor y recalca que la inseguridad, los impuestos y la falta de políticas claras para el sector son el mayor impedimento para crecer.

Necesidades

Los ganaderos esperan que se les permita seguir trabajando, sin que se les coloquen más impuestos y se les den incentivos con mejores precios y seguridad en el campo.

Organización

Consideran la unidad dentro del sector para lograr objetivos comunes.

Creen que el cooperativismo sería una solución a los múltiples problemas del sector, ya que para comercializar sus productos, lograr créditos y mejores precios unidos funcionarían mejor las cosas.

Sanidad

Uno de los impedimentos que los ganaderos encuentran para hacer competitiva la actividad son los problemas sanitarios como la fiebre aftosa y la brucelosis que no permitirá las exportaciones e impedirá competir con los países vecinos como Colombia y Perú que tienen erradicado el mal.