El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, defendió la siembra de palmeras. “Si desea decorar, es una cosa; si quiere sombra, es otra cosa... Hay árboles que no se pueden sembrar, como los samanes, porque sus raíces destruyen las tuberías, portales y veredas...”, dijo.

Sin embargo, ambientalistas afirman que hay especies nativas como el pechiche, acacias enanas, guayacán rosado y fernansánchez que sí se podrían plantar en lugar de las palmeras –que no producen sombra y captan un mínimo de CO2–.

Estas especies se recomiendan porque alcanzan entre 2 y 15 metros de alto, sus copas entre 3 y 6 metros de diámetro y sus raíces son profundas.

Además, frutos como el pechiche sirven para la agroindustria y es alimento para el papagayo de Guayaquil. “La elección equivocada de especies, en lugares inapropiados, obedece a la falta de planificación”, dijo Ricardo Salazar, vicepdte. de la Fundación Ecosol.

Según el Cabildo se han sembrado 1.600 especies nativas en los cerros protectores Colorado, Paraíso y Palo Santo. En las zonas urbanas se plantan palmeras traídas de Milagro, por su bajo costo de mantenimiento y porque no dañan las redes de servicios.