En la nueva resolución de tránsito, de agosto del 2010, el exsubsecretario de Transporte y Obras Públicas, Fernando Amador, fija en 20 años el tope de vida útil de un bus urbano.
De estos 20 años, 15 corresponden al servicio ejecutivo y 5 al popular. En esta resolución se reduce el periodo de vida de las unidades, pues desde noviembre del 2003 hasta agosto pasado la utilidad era de 30 años.
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No obstante, estudios técnicos recomiendan que un vehículo de transporte público no debe superar los diez años de circulación en las ciudades.
En marzo del 2005, Christian Andrade y Fausto Layo, de la Facultad de Ingeniería Mecánica de la Escuela Superior Politécnica del Ejército (ESPE), elaboraron una tesis de 165 páginas para definir una metodología que determinó la vida útil de un transporte público, sea este bus urbano o interprovincial, taxi convencional.
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En este estudio, los ingenieros mecánicos analizaron parámetros como el costo de mantenimiento en relación al kilometraje de recorrido, es así que concluyeron el deterioro de un bus según la distancia a la que viaja diariamente. En gráficos de sus investigaciones, ellos demostraron que la vida útil de un bus de servicio urbano es de 684.438 kilómetros, cantidad que al dividir por el promedio de 67.200 kilómetros de recorrido al año un vehículo arroja el periodo de vida de 10 años.
Los técnicos de la ESPE escogieron su temática de tesis, entre otras razones, por las múltiples disputas sobre la verdadera vida útil de las unidades de transporte público, “ya que la legislación actual se ha basado en presiones políticas y no en criterios técnicos”.
La resolución vigente que define la vida de los buses en el país se aprobó a base de un “análisis técnico sobre la operatividad de esta modalidad” y también, señala el documento, acogiendo “los planteamientos realizados por el sector del transporte urbano”.