La actual cláusula que ha llamado la atención de las personas que de alguna manera están relacionadas con el arte, solamente ha tratado de dejar por escrito lo que la ciudadanía entiende y siente, y es el rechazo a la agresión grotesca de expresiones que se han tratado de castigar como arte, pero que en la realidad desvirtúan la sexualidad humana expresándola en formas violentas.

Algunos tratan de forzar al público heterogéneo de nuestra sociedad a soportar manifestaciones que ofenden al pudor de la mayoría, que es a quienes van dirigidos los programas y presentaciones del Museo Municipal de Guayaquil. ¿Será que es necesario exponer algún tipo de manifestación artística que ofenda a una o muchas personas bajo el título de arte, o será mejor presentar algún tipo de expresión con valor cultural que deleite, edifique y enaltezca a la mujer y a los niños?

La naturaleza, y el ser humano y las cosas creadas por Él tienen tal variedad de temas y mensajes que realmente fascinan al espectador; ¿será posible presentar algunas de estas manifestaciones plasmadas en algún tipo de soporte ya sea lienzo, madera, etcétera?, ¿o es que algunos de los artistas quieren representar las aberraciones de la sociedad como una denuncia?, ¿por qué?, ¿para que todo el mundo conozca estos problemas? ¡Todos ya conocemos los problemas! La sociedad se está desvirtuando cada día más y prácticamente nadie hace nada para parar esto. ¿No será mejor buscar los valores que se están perdiendo para así expresados ayudar a parar esta carrera hacia el abismo por la pérdida de valores?

El Museo Municipal de Guayaquil trata de ser una casa abierta para que todos y cada uno de los moradores o visitantes de la ciudad, puedan deleitarse con las exposiciones, concursos y programas culturales que buscan y propenden a elevar los valores primarios de nuestra sociedad.

Víctor Hugo Arellano Paredes,
licenciado, jefe del Museo Municipal, Guayaquil